15.5.07

Fabulosa Excursión a La Rioja y Álava

Nuestros yudocas consigueron un meritorio tercer puesto en la general
Siempre hay que acudir a la llamada de un amigo. Más cuando se trata de una persona de la sensibilidad de José Luis Balda que tanto ha hecho y sigue haciendo por el yudo de La Rioja y por la ANPEJ (Asociación Nacional de Entrenadores y Profesores de Yudo). A veces lo hace con tal tesón que se resquebraja su salud, pero no decae su ánimo y siempre piensa en quienes van a acudir a sus convocatorias. Implica a todo el que tiene a su lado, que acaba con los mismos ánimos que él, con el mismo cariño hacia las cosas que preparan. A todos agradecemos desde aquí el calor con que nos acogen cada vez que visitamos su bella tierra.

Nunca hemos dejado de decir que nos horripilan las competiciones con niños pequeños en los que los profesores sólo buscan el triunfo. Pero no podemos dejar de decir que el Trofeo de la Amistad organizado por José Luis Balda fue uno de los mejores de toda la historia de la ANPEJ. No es sólo que se llenaran las gradas del frontón municipal de Fuenmayor o que se consiguiera la participación de más de trescientos yudocas de todas las edades. Es que el buen ambiente presidió todo el encuentro que culminó con una extraordinaria merienda de confraternización. Esa merendola llegó a hacernos sonrojar cuando recordamos nuestros intentos de hacer algo similar en Parla y sólo se implicaron un puñado de padres. En Fuenmayor hubo comida y bebida para todo el que quiso acercarse a la carpa instalada junto a la bella iglesia del pueblo. Y todavía sobró (y valió de almuerzo a los más pequeños de nuestra expedición al día siguiente). Pero es que la comida era estupenda. Degustamos tortillas de patatas, ‘emparedados’, embutidos –jamón, salchichón…- y postres caseros como quesadas y leche frita muy sabrosas. Se pudieron saborear los ricos manjares con buen vino riojano o con refrescos de toda clase. Todo ello tras recoger todos y cada uno de los participantes su bolsa de regalos que incluía un cartel del campeonato, una medalla de participación, una camiseta conmemorativa, una bolsa de golosinas…

Nuestra participación se planteó como una ocasión inmejorable de compartir el fin de semana con nuestros alumnos y sus familiares. Por ese motivo es más de agradecer aún la disposición de la Delegación de Deportes del Ayuntamiento de Parla a la hora de dotar a nuestra expedición de un autocar. En el mismo pudimos dar acomodo a otros profesores como José Luis de Antonio y Manuel Rojas que viajaron con uno de sus alumnos compartiendo nuestro viaje.

Con estos detalles que damos queremos dar a entender que, para nosotros, lo de menos era el propio ‘campeonato’ o ‘encuentro’ (como preferimos llamarlo nosotros). Lo importante era la convivencia, la oportunidad de salir un fin de semana con padres, madres, monitores, los niños y reunirnos con nuestros amigos de Logroño.

EL PLAN DE VIAJE

Nuestro viaje fue completísimo. Salimos muy temprano de Parla y pasamos por la Alameda de Osuna a recoger a varios yudocas más. El autocar se completó, finalmente, pese a que muchos padres optaron por llevar su propio vehículo, dado que se trataba del puente de mayo.

No se hizo largo el viaje y pronto llegamos a la bella localidad alavesa de Merendó donde teníamos el albergue concertado. Pronto pudimos pasar a comer y pronto pudimos darnos cuenta de que la comida no iba a ser ‘el plato fuerte’, valga el juego de palabras. Pero nuestros deportistas andaban hambrientos y no pusieron pega a nada. Luego, de nuevo en el autocar, costó más de lo previsto dar con la ruta adecuada para llegar a Fuenmayor. Fue la primera vez que José Luis Balda nos dio servicio de GPS a través del teléfono móvil; luego tendría que hacerlo unas cuantas veces más.

El Trofeo de la Amistad se comenzó con un ligero retraso por nuestra tardanza. Pese a ello, rápidamente empezaron a evolucionar los más pequeños por los tres tatamis dispuestos por la organización. Y pronto se vieron algunas de las acciones más espectaculares. LA grada no tardó en desperezarse de una tarde un poco gris y sonaron varias ovaciones.

El encuentro deportivo fue intenso pero todo tiene su fin. Entre las alegrías, tuvimos la de recoger un trofeo como equipo clasificado en tercera posición. Eso fue gracias a la entrega de nuestros yudocas que se sobrepusieron a una jornada muy fatigosa.

Tras la recogida de premios, como queda dicho, pasamos a la carpa a merendar. También hay que decir que nos vimos obligados a dividir nuestro grupo dado que sólo disponíamos de unos pocos coches para regresar al albergue. De modo que los que habían finalizado su actuación se montaron en el autocar y fueron a cenar al albergue. Los demás pudimos compartir la merienda y charlar con nuestros amigos de Logroño. También aprovechamos para agradecer a Alberto Álvarez el haberse acercado hasta Logroño a ver cómo iba todo. Luego acabaría en Vitoria intentando llevar a unos cuantos de nuestro grupo al albergue. Como no tenía el teléfono de José Luis Balda no pudo acceder al servicio de GPS particular. Fue una de las anécdotas de nuestro viaje. Un poco más tarde, también nos perdimos otros dos coches al intentar regresar al albergue. En esa ocasión Balda se acercó hasta el centro comercial en el que hay un hotel que sirvió de hospedaje a otra expedición de yudocas con ocasión de un curso de yudo y yu-yitsu celebrado también en Logroño un año antes. Algunos se acordaron y relataron varias anécdotas mientras José Luis llegaba y nos acompañaba hasta Oión, pueblo desde el que ya no es fácil perderse para ir a bernedo.

Ya por la noche, la animación fue mucha. Los padres se reunieron hasta tarde en el único bar abierto en todo el pueblo. Los más pequeños estuvieron a sus anchas por el albergue. Y los adolescentes hicieron un gran grupo en el que consiguieron conocerse mejor y pasar buenos momentos… Hasta tuvieron un tiempo espiritual con la visita al camposanto. ¡Cosas de chicos!

Al día siguiente, los hubo que madrugaron y los hubo que no. El desayuno ayudó a reponer fuerzas mientras se volvieron a organizar grupos similares a los de la noche anterior; en orden a las edades de sus componentes. Los padres, subieron de nuevo al pueblo a tomar café y dar un paseo por las bellas calles del pequeño pueblo de Bernedo. Los niños siguieron correteando por el albergue y las instalaciones colindantes, incluido el frontón en el que disputaron varios partidos de fútbol. El grupo de adolescentes se repartió entre sucesivas vistas al pueblo y algún que otro partidillo con los más pequeños.

Llegó el momento de partir y, entonces, hubo más espacio en el autocar. Algunos niños se habían marchado en los coches con sus padres. El resto del grupo partió en dirección a Madrid parando para comer en Aranda de Duero. Conforme a lo previsto, el regreso a la Alameda de Osuna se produjo a media tarde y, poco después, el autocar dejaba a los parleños en la puerta del Pabellón Castillejo. ¡Una excursión inolvidable!

Ya hubo gente que pidió hacer alguna otra excursión de este tipo con más frecuencia. Nosotros que llevamos la pila de años en el oficio recordamos ahora que la primera de estas excursiones la organizamos a Sevilla, en cuya ocasión también visitamos a otro profesor de la ANPEJ. Luego, en sucesivas ocasiones, estuvimos en Gijón con nuestro amigo Jorge Raga, en Villacañas, en Burgos, en Figueras, en Puerto de Sagunto, en palma de Mallorca (algunos fueron en barco y otros en avión), varias veces más en Logroño, en Los Alcázares, en Moratalla, en Yecla, en Vitoria, en San Javier, en Béjar, en Calarreona (Águilas), en Candelario, en Valsaín (el año pasado)… Paciencia, que seguiremos organizando excursiones de todo tipo, siempre que sigamos volviendo tan contentos como regresamos esta vez de La Rioja.

Nuestra expedición:

Profesores y monitores:
Yaiza Martín
Carlos Grande
Manuel Rojas
José Luis de Antonio
María Abial
Cristina Carbonell
Wladimiro Martín
Alberto Álvarez

Deportistas que acudieron sin acompañantes:
Ricardo González
Sergio María
Celia Díaz
Paula Szymkowicz
Sonia Szymkowicz
Juan Carlos Urbina
Tomás Alcázar
Raúl Abial
Álvaro (de Boadilla)
Alejandro Robles Carbonell
Christian Pérez

Deportistas con familiares:
Oscar Manchado (luego acudieron sus padres)
José Manuel Sieiro (con su abuela; luego acudieron sus padres con su hermana Sonia)
Álvaro Forcén (con su madre)
Jaime Alamillo (con sus padres)
Marina Cabrero (con su madre)
Miguel Serrano (con sus padres)
Francis Pérez Moreno (con sus padres)
Daniel Muñoz (con sus padres)
Sandy Guayasamín y Jesús Andrés Caiza (con su padre)
Daniel Pacheco (con su padre)
Elisabeth Ruíz (con su padres)
Samuel y Myriam Prevel (con su madre)
Nicolás Gómez (con sus padres y hermanos)
Diego José Paramés (con sus padres)

En total 61 personas, que se lo pasaron en grande y están a la espera de nuestra próxima excursión.

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