9.3.08

CURSO DE YU-DO


Hemos tenido un sábado de yudo en nuestro querido doyo de la escuela municipal de Parla. La convocatoria era para asistir a un curso de yudo en el que se tuvo ocasión de enseñar la particular forma de entender este bello deporte que se tiene en la Delegación de Deportes del Ayuntamiento de Parla y, además, la forma que se tiene de enseñarlo. Por eso, los organizadores expresaron sentirse doblemente satisfechos.

La sesión comenzó un poco más tarde de lo señalado dado que al afluencia de participantes también se retrasó un poco. Para dejar que los más rezagados se incorporaran al seminario se repartieron las carpetillas con información sobre nuestro deporte, con algo de programación técnica, muchos consejos y propuestas… Mientras los participantes ojeaban el ‘dossier’ se reunieron más de una docena de personas momento en que el profesor del cursillo, Wladimiro Martín, se dirigió a todos agradeciendo su presencia en nombre propio y en el de la Delegación de Deportes.

Las primeras palabras fueron para recordar el origen del Yu-Do, su significado, los principios fundamentales, su evolución, su estado actual… Tras el saludo protocolario se pasó a realizar un sencillo calentamiento que se completó con la práctica de los cuatro primeros grupos del seryoku-zen-yo-kokumin-tai-yu. De este modo, se introdujo en el cursillo la práctica de una kata y, a su vez, la defensa personal, cosa muy poco habitual en este tipo de seminarios de promoción del yudo.

Las caídas. Tras ello, se pasó a estudiar las caídas. Se explicó la diferencia que hay entre las caídas clásicas y las modernas. Se practicaron los clásicos movimientos golpeando con vehemencia el suelo al realizar usiro-ukemi, yoko-ukemi o mae-ukemi. Pero se aprovechó para, tras la ejecución de cada caída, proponer otra (rodando o absorbiendo el impacto del cuerpo contra el suelo), con lo que algunos participantes pudieron comprar ventajas y desventajas de cada forma de caer. Después, se practicaron las caídas rodando (zempo-kaiten-ukemi, usiro-kaiten-ukemi –yoko-kaiten-ukemi) y las deslizantes que hemos incorporado de otros deportes como la de voley (una auténtica seña de identidad de nuestra escuela).
Algunos reconocieron, tras la sesión de caídas, que sólo por su estudio merece la pena el yudo y otros deportes que las incorporan.

Yudo-suelo (Ne-uasa). Para acabar el primer gran bloque del seminario se pasó al estudio del yudo suelo. Aquí se explicaron las posiciones correctas e incorrectas, de equilibrio y desequilibrio, las formas correctas de defender y atacar y los principios fundamentales del control (tanto en las cuatro posiciones fundamentales de inmovilización, como en cada familia de inmovilizaciones). Se pasó, posteriormente a la explicación del encadenamiento de unas inmovilizaciones a otras, haciendo un correcto uso de la fuerza (principio de seryoku-zen-yu o de máxima eficacia en el empleo de la fuerza).




Posteriormente se explicó la diferencia entre lo que es yudo deportivo, yudo operativo o para la calle y se abundó en que tras la inmovilización (con que se acaba en el mundo de la competición deportiva) debe llegar la ‘reducción’ y la ‘sumisión’ (si se habla de defensa personal o yudo para la calle). Ese fue otro gran momento dado que se explicó que nuestra escuela se diferencia de otras (otras en que los profesores inducen a defender boca abajo a sus pupilos, por tener sólo presente el objetivo deportivo) mientras en nuestra escuela esto supone un grave error.

También hubo tiempo de estudiar las principales estrangulaciones y su aplicación desde diferentes posiciones básicas. Así, tras el estudio de este tipo de técnicas, se pasó a experimentar diferentes posibilidades de ataque y defensa en las principales posiciones de lucha en suelo:
tori boca arriba y uke en pie o entre las piernas de tori,

- uke boca arriba y tori en pie
- uke a cuatro patas (o eventualmente boca abajo) y tori sobre él (en pie)
- tori a cuatro patas con uke que se le viene encima o ataca

Los agarres y los desequilibrios. Se hizo un pequeño descanso tras el primer bloque técnico del seminario. Después se pasó a desarrollar el programa técnico para lo cual se comenzó hablando de las diferentes formas de agarrar, de los desequilibrios y, sobre todo, de otra de las particularidades de nuestra escuela: del principio de la acción-reacción.


Llegados a este punto conviene hacer una reflexión. Los que estudian yudo en la escuela de Parla tienen a su disposición un método científico. Los que practican yudo con la metodología R. Ortega (o con la metodología Geesink), o con las que aplican profesores en toda España –alumnos, a su vez, del maestro Ortega- como Wladimiro Martín, Javier Linger, Purificación Polo, Joan Obrador… que entre todos han formado a miles de yudocas, a cientos de cinturones negros y campeones en muy diferentes puntos de este país lo hacen bajo las pautas de un método didáctico.

Por ejemplo, cuando se habla de desequilibrio, la mayor parte de maestros habla de dónde y hacia dónde tirar del compañero (de uke) o hacia dónde empujar. Pero no hablan de algo aún más importante: de la reacción que provocan. Parece que su forma de enseñar olvida que no se pueden aplicar sus desequilibrios al yudo pues no hablamos de elementos aislados en este deporte (ni en ningún otro). No se puede explicar el desequilibrio como si se le aplicara a un ser muerto, inerte (no inercial); todo lo contrario.

Parece que venimos ahora a descubrir el huevo de Colón. Y el caso es que un tal Isaac Newton ya habló en 1687 de tres principios concernientes al movimiento de los cuerpos. Hasta se molestó en dar una formulación matemática (en su obra Philosophiae Naturalis Principia Matemática), donde se recogen lo que se conoce como las leyes de Newton. Como se recordará, este tal Newton es el de la famosa manzanita; sí, el de la fuerza de la gravedad.

La primera Ley de Newton es la de la inercia. Viene a ser formulada así: “En ausencia de fuerzas exteriores, todo cuerpo continúa en su estado de reposo o de movimiento rectilíneo y uniforme a menos que actúe sobre él una fuerza que le obligue a cambiar dicho estado”. Hasta ahí estaríamos en acuerdo con las clásicas formas de desequilibrio. Pero vamos más allá.

La segunda Ley de Newton es la que se conoce como de la fuerza y dice, más o menos: “La variación de momento lineal de un cuerpo es proporcional a la resultante total de las fuerzas actuando sobre dicho cuerpo y se produce en la dirección en que actúan las fuerzas”. Como se verá aporta sólo un poquito más… Tendremos que seguir profundizando.

Ahora es cuando llega la tercera Ley de Newton y se abre todo un nuevo horizonte. La Ley de la acción – reacción viene a decir que: “Por cada fuerza que actúa sobre un cuerpo, éste realiza una fuerza igual pero de sentido opuesto sobre el cuerpo que la produjo. Dicho de otra forma: Las fuerzas siempre se presentan en pares de igual magnitud y sentido opuesto y están situadas sobre la misma recta”. Se dan Uds. cuenta: ya en 1869 un señor llamado Newton sabía que el tirar hacia delante, por ejemplo, de un cuerpo (el de uke, por ejemplo) con una fuerza determinada, lo que produce es otra fuerza igual, y en sentido opuesto Pues nada, que se la pelen al tal Newton que algunos siguen desequilibrando justo para el lado contrario en que han producido la reacción. Y luego dicen que practican Yu-Do (eso del camino de la flexibilidad) y no son más que entrenadores de una lucha que se practica con yudogui. Por eso, cuando sus pupilos no derriban a sus oponentes con estos rudimentos recurren a la famosa frase ‘técnica’ de: ‘tira más fuerte’. Se puede ser borrico. Y si el alumno en cuestión no tira más fuerte, se le mete en la sala de pesas y ya verás tú si tira más fuerte (¿y entonces desequilibra?) Luego llega el rival y para compensar que ya le saben ‘desequilibrar’ se mete en la sala de pesas (la misma u otra) y anula la ventaja del adversario por que iguala sus fuerzas. Como se ve en el ejemplo se habla de fuerza contra fuerza. Esto jamás lo introdujo Yigoro Kano en su ideario, sino, más bien, todo lo contrario. Pero es que algunos hace ya mucho tiempo que se han olvidado de quién fue el fundador del yudo, de qué fue lo que dijo y de cuál fue su legado.

Bueno, pues de todo esto se habló en el seminario de yudo de Parla así como de la forma de enseñar metodológica mediante el agrupamiento de las llaves (técnicas de nague-uasa) por familias: grupo de juego con el brazo, grupo de juego con la pierna, grupo de barridos (y enganches y siegas), grupo de sacrificios (en rueda), grupo de sacrificios (en caída directa), grupo de contra-ataques (gono-sen y sen-no-sen). Se aprovechó la explicación del primer grupo para introducir los valores del yudo morfológico (y de los correspondientes agarres –alto sobre bajo, bajo sobre alto, misma estatura-) Y todo ello se fue salpimentando con randori (que no olvidemos es estudio libre y no lucha ardua –rikisen-).

Tras estudiar la caída Geesink se habló del encadenamiento pie suelo (renraku-uasa) y de las maneras de defenderse uke tras aplicar la caída Geesink (1ª fase, desde ukigosi; 2ª fase desde ogosi; 3ª fase rompiendo hacia dentro; 4ª fase volviendo a girar hacia el oponente con las piernas por delante para aplicar una defensa correcta).

Cuando se comenzó a hablar del principio de la acción reacción con diferentes técnicas (renraku o renzoku) llegó Rodolfo Cruz (Cinturón Negro 5º Dan) y se ofreció a aportar algunas cuestiones técnicas que pusieron mucho colorido al seminario y enriquecieron el curso. La aportación de Rodolfo fue maravillosa, pues no sólo abundó en aspectos que ya se habían tocado, sino que se hizo desde la suma, desde la sencillez, desde la colaboración. Fue un maravilloso ejemplo de otro de los principios fundamentales del yudo que estableció Yigoro Kano: el sita-kyoei o mutuo beneficio. Fue todo un ejemplo.

Una última nota. Ya hemos contado más de una vez que el yudo viene de Japón y no de China. Pero, parece ser que como España está bastante más lejos de China que Japón, muchos ‘maestros’ (incluso altos grados) acaban contando cuentos chinos al hablar de yudo. Hace muchos años, cuando el maestro W. Martín era un simple practicante de yudo (cosa que sigue siendo a mucha honra), empezó a sospechar que algunos maestros traducían palabras japonesas muy libremente. Era como una melodía que se transmitía de oídas y no con una partitura de solfeo. Así pasaba que tras varias interpretaciones podía desvirtuarse la melodía original y algunos bailaban rock’n roll con música de vals. Ante semejante sospecha había que defenderse. Los cursos de japonés no proliferan y menos en aquella época. Los viajes a Japón, si ahora son caros, antes eran prohibitivos. Quedaba la solución de hacerse con un diccionario. No hay muchos, pero encontró uno que conserva como un tesoro desde entonces. Cada vez que escucha a alguien decir que, por ejemplo, kata-ja-yime es estrangulación en forma de ala, se va al diccionario y luego… sonríe. Hace tiempo hubo debate en la cuestión del renraku – uasa y del renzoku – uasa. Que si uno es en pie, que si el otro es en pie y luego e suelo, que si la abuela fuma. Se suele ser en estas y otras cuestiones más papista que el Papa (que ya es decir desde que llegó el tal Ratzinger a la cúpula eclesiástica). En el diccionario mencionado se puede leer, por si sirve de aclaración:

Renzoku. Continuación, sucesión, serie.

Renraku. Conexión, comunicación.

¡Ah! por cierto. En ese mismo diccionario pone que renpai son derrotas sucesivas y que rennyu es leche condensada. Así es que cuando os vengan con lo de la estrangulación en forma de ala le soltáis al interfecto que no os sale demasiado bien porque os habéis quedado sin rennyu. Lo mismo se va tan contento como cuando le dijimos que habíamos cambiado de sarumata y por eso nos salía mejor algo que él había explicado… Que no sabéis lo que es el sarumata… Pues ala, a comprar un diccionario y si no… a los cursos de yudo de Wladi.

Como debe ser, se finalizó con una tabla de ejercicios de estiramiento tras lo cual se procedió al saludo protocolario y al encuentro de los participantes que lo desearon en el área de refrigerio. Es decir, que tras haber trabajo cuatro largas e intensas horas, algunos deportistas se reunieron para tomar un refresco y hablar de cosas relativas al yudo en la cafetería más próxima. Ignoramos si esta costumbre procede de Yigoro Kano, pero se sumerge en el albor de los tiempos que conocemos como yudocas y estamos dispuestos a respetarla como parte de nuestra tradición. Amén.




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Curso de Yudo de Parla












LOS PARTICIPANTES:


Eduardo Villoria

Jorge Gómez

Juanan Valencia

Juan Antonio Muñoz

Tere Novés

Adrián Calleja

María Carmen Jiménez

Mercedes Atienza

Juani Sánchez

Mari Carmen Erce

Rocío Esgueva

Javier Muñoz

Ángela Sánchez

Isabel Mendoza

José Antonio Alba

Cristina Carbonell

Selica Cruz

David García

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