17.11.08

Hablando de organización

Vamos a darle un diez a la organización del campeonato desarrollado en el Polideportivo de La Arganzuela. Estuvo genial y todo pulcramente calculado.


Tuvimos ocasión de llegar temprano al Polideportivo de La Arganzuela (La Fundi). Luego, se quedó la profesora Cristina al cargo de los alevines, mientras el profesor Wladi se marchó a Leganés. Alí se encontraba el profesor Rodolfo con todos los cadetes e infantiles reunidos y pudimos realizar el trámite de pesaje y control con los muchachos. Antes de continuar, queremos destacar la labor y el esfuerzo de estos dos amigos de la Asociación que siempre están dispuestos a echar una mano a costa de horas de sueño y sacrificando su descanso y vida privada.

Pero hablábamos de la organización y traemos a este espacio la reflexión de cómo estaba organizado cada campeonato. Aparentemente, el plan era muy similar. Se controla la entrada de visitantes (familiares, generalmente) para que ocupen las gradas; y la de los deportistas para que pasen ‘al otro lado de la tramoya o las bambalinas’ si se nos permite la expresión.


Aparentemente, el pabellón polideportivo de La Arganzuela es más pequeño que el de Leganés. Sin embargo, parecía que había más espacio en el madrileño que en el de la localidad del sur de la Comunidad de Madrid. Los pasillos del Pabellón Europa son realmente angostos, tristes y poco iluminados. Y es el primer punto de encuentro de los deportistas, organizadores y técnicos. Quizás habría que plantearse el pasar el control de documentación y el pesaje a la sala de escalada.

Una vez en la cancha, en Leganés, con todo o grande que es, sólo se habilitaron cuatro tatamis de competición y se había citado, por la mañana, a los equipos de infantiles y cadetes (tanto masculinos como femeninos), todos a la misma hora. ¿Tanto costaría seguir escalonando la llegada de deportistas a un evento?


Parece que en Leganés se optó por intentar mejorar la organización sin romper con ciertos moldes (la masificación –todos a la vez-) y contando con más limitaciones (pasillos estrechos y pesaje en el cuchitril de siempre). En cambio, en La Arganzuela se planificó con margen, de manera que cuando unos se estaban yendo (los alevines fueron citados a las 9:00 horas) los otros acaban de llegar (los benjamines habían sido citados a las 11:30 horas). ¿Tanto hubiera costado hacer algo similar en el Pabellón Europa, citando a los cadetes primero y, dos horas después a los infantiles?


Este simple detalle seguramente hubiera descargado el ambiente, en Leganés y hubiera hecho afrontar a organizadores y técnicos la mañana con mejor disposición (que no es que la tengan mala, pero son ganas de trabajar en ambiente cargado desde primera hora de la mañana).


Finalmente, no queremos dejar de felicitar a la federación Madrileña (a los organizadores) por el detalle de que siempre se dirija un calentamiento antes de comenzar este tipo de encuentros en que participan chavales jóvenes, con mucho que aprender, todavía. Y aprovechamos para recordar que hace muchos años ya se introdujo esta idea en los torneos de la FECAPA que se solían celebrar en el pabellón central del CSD (el que tiene al fondo la piscina y unas graditas sobre el pasillo de distribución –que acaba precisamente en la piscina-). En aquella ocasión el profesor Wladimiro tuvo la idea de entretener a los muchachos con un calentamiento a base de ejercicios de estiramiento, juegos sencillos y caídas y fue bien recibida de manera general. Bueno, también hubo quien se debió sentir ofendido o algo así. Hubo un profesor de yudo que se dedicó al profesor Wladimiro refiriéndose a él como ‘sensei espagat’. Será que le llamó la atención que alguien en el mundo del camino de la flexibilidad fuera capaz de realizar tal ejercicio.

(sigue abajo)

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