8.12.06



El pasado jueves quedará como una fecha inolvidable y emotiva en el recuerdo de una de las ‘familias’ más importantes del yudo español. Los alumnos de Rafael Ortega decidieron dar una sorpresa a su maestro y homenajearle aprovechando que se la ha concedido el octavo dan, que tanto merece y que jamás ha pedido, ni ha mandado a nadie pedir en su nombre. Con la concesión de este grado se viene a hacer un poco de justicia con este infatigable trabajador, cuyos esfuerzos siempre van encaminados a seguir construyendo un yudo maravilloso. Sin embargo, un emocionado Rafael Ortega insistió en varias ocasiones en que “el octavo dan es un poquito de cada uno de vosotros, porque gracias a vosotros me lo han concedido a mí”.



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