- Nuestros cadetes debutaron con buena actitud en la categoría junior
- La cadete Olga Corredera consiguió el séptimo puesto como José Manuel Sieiro
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Olga marcó uno de los más espectaculares ipones del campeonato |
Salí de casa a eso de las nueve de la mañana y volví a las
seis de la tarde clavadas; nueve horas después. En tan larga jornada poco hay
que contar… ¿poco en nueve horas? Los resultados mandan y son los que son.
Participamos en el Campeonato de Madrid Sub-21 con dos junior y cuatro cadetes
y nos volvimos con un quinto puesto y dos novenos. ¡Poco!
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El cadete Jaime con el juvenil Jose M Sieiro |
El caso es que tenemos algunas fotos que hemos tomado de la
página de la Federación Madrileña
de Yudo y algo habrá que contar. Desde luego horas pasamos para tener algo que
reseñar.
Para empezar, queda claro que sin entrenar o entrenando poco
es muy difícil, por no decir imposible, rascar chapa en este tipo de embates. Y
no es que no hagan un esfuerzo los muchachos, que lo hacen por el solo hecho de
tener la valentía de presentarse a este tipo de encuentros. El yudo es un
deporte exigente donde los haya y a veces es poco el premio, al menos el premio
visible. Otra cosa es la experiencia y lo que te llevas que es mucho, pero se
suele hablar poco de ello. Deberíamos hacerlo más a menudo. La experiencia que
proporciona este mundillo que llamamos de la competición es inigualable. Pero
eso se descubre, si se llega a hacer, con el paso del tiempo; de mucho tiempo.
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El entrenador sigue atento las evoluciones de su pupilo |
Nuestros representantes estuvieron bien; incluso muy bien.
Pero no llegan los resultados por diversos factores y es ahora cuando igual se
entiende la desesperación de un profesor experimentado cuando clama más
concentración, más entrega, más actitud, en cada clase o en cada entrenamiento.
A nuestros cuatro cadetes, debutantes todos en esta difícil
categoría, se les notó falta de experiencia. Eso se coge. Pero para ello hay
que participar en este tipo de eventos, procurando no faltar a ninguno, sin
ausentarse por el motivo que sea; y muchas veces esos motivos son causa ajena
de los propios deportistas, menores de edad, a fin de cuentas, que precisan de
la complicidad del entorno familiar.
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Olga en uno de sus encuentros |
David Rubio notó esa falta de experiencia así como ser muy
ligero para su categoría, pero estuvo muy bravo y con muy buena actitud. Tiene
futuro si consigue ser asiduo en sus entrenamientos.
A Jaime Alamillo le pasó otro tanto, sin tener oportunidad
de dar su verdadera valía. Cayó con una llave que le hicieron con demasiada
facilidad como para no recordarle que en nuestro tatami tenemos especialistas
en ella con los que debe medirse más a menudo, para saber cómo pararla o
enfrentarse a ella.
Marina Cabrero también pecó de falta de experiencia pese a
realizar un soberbio encuentro en el que se puso en ventaja contra una experimentada
rival. Tiene talento, pero le falta confianza en sus posibilidades y auguramos
que ganará mucho a base de medirse en este tipo de encuentros.
A los tres les recomendamos que sigan participando en sus
respectivas ligas (los chicos en la Autonómica Juvenil
y Marina en la Nacional
femenina) para seguir ganando en experiencia.
Otro caso es el de Olga Corredera que, también cadete, se
permitió el lujo de ganar sus dos primeros encuentros por ipón. El segundo fue
magnífico y da buena medida de sus grandes posibilidades. Luego acabó exhausta,
lo que indica que hay que seguir trabajando también en el terreno de lo
meramente físico.
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Olga marcando ipón de movimiento de cadera |
José Manuel Sieiro estuvo magnífico mientras le llegaron las
fuerzas. Tiene talento, es inteligente y tiene buenas condiciones. Pero se
vació pronto en una categoría muy concurrida. Claro que hay que recordar que
José Manuel entrena los lunes y miércoles. Y tampoco se le conoce actividad
física alguna (futin, preparación física, etc.) más allá de lo que hace en
nuestro tatami.
Finalmente, Sonia Sieiro, estuvo muy bien en sus dos
primeros encuentros. Incluso en el que perdió para pasar a la final comenzó muy
bien. Pero las fuerzas no llegan frente a rivales que le dedican más tiempo y
escasean las ocasiones de demostrar el talento cuando uno desfallece.
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Olga impone su agarre |
Sabemos de lo apretada que está la agenda de nuestros
deportistas. Tampoco se nos escapa que tienen presión por doquier para sacar
adelante sus estudios y que muchos tienen cargas en sus respectivas familias o
incluso trabajan o realizan otras actividades. Pero no nos parece injusto,
desde nuestra posición de profesores de yudo, que es como nos estamos
dirigiendo a ellos en estas líneas, el apelar a que se organicen lo mejor
posible, si es que les gusta este mundillo. Tampoco nos parece injusto cuando
lo que procuramos es animarles por su propio bien a hacer lo que ya antes hemos
hecho otros. Pero sobre todo, lo que hay que recordar es que vale más la
calidad que la cantidad. Cuando se entrena se debe entrenar al ciento por cien,
sin reservas; vaciarse en cada sesión. Están en la edad y el premio llegará
cuando menos lo esperen; ese premio del que hablábamos al principio y que no
siempre es la consecución de una medalla, sino lo que viene a simbolizar.
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Nuestras representantes femeninas con su profesor
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Pese al pobre balance en resultados de esta larga jornada de
sábado, creemos que hay muchos motivos para animarse y seguir teniendo fe en lo
que se hace. Hay que animarse a tener la valentía de superarse en cada
entrenamiento. Hay que ver lo mucho que se ha caminado y no lo que falta, para
animarse a seguir el camino redoblando las fuerzas por caminar más aprisa y con
pie firme. Se trata de crear el círculo en que uno se motiva y motiva a los
demás con su actitud, para que la motivación de los demás alimente a uno mismo
y se siga motivando. Algo así dijo Yigoro Kano cuando habló del mutuo
beneficio. Ya está todo inventado, como se puede ver, y se repite en múltiples
ocasiones y ámbitos.
El próximo sábado día 22 muchos de estos protagonistas
tendrán una nueva cita. En esta ocasión serán los Juegos Municipales de la
categoría cadete de la Zona
1. Allí, si asimilan a tiempo todo esto de lo que hablamos, tendrán ocasión de
comprobar que han tenido una gran experiencia esta mañana y que han crecido un
poquito más. Les deseamos muchísima suerte a todos ellos y que sigan haciendo
del yudo una herramienta para crecer como seres humanos.
NOS VEMOS EN LOS TATAMIS