Los benjamines de oro
- Las benjamines y los alevines se llevaron la plata
- Las alevines fueron bronce
- Los cadetes quintos
Hay veces en que uno desearía tener más tiempo o la
capacidad de desdoblarse. Seguiremos con el deseo y haciendo esfuerzos por
llegar más allá de lo que es habitual. Ya descubriremos la fórmula.
Nuestro fin de semana comenzó en la tarde del viernes con
una nueva sesión del “Club del marrón”. Los aspirantes a pasar de grado van
madurando. Es espectacular el avance que han hecho aunque no vamos a dejar de ser
exigentes y pedirles un poco más. El compromiso está a la vuelta de la esquina
y queremos que los que finalmente acudan al examen de cinturón negro lo hagan
con plena confianza de haber alcanzado el nivel suficiente.
La sesión se prolongó algo más de las dos horas habituales y
sólo queda recordar que merece la pena hacer un último esfuerzo a nuestros
aspirantes. A ver si esta semana intensifican su preparación.
Entrenamiento
federativo
En esta ocasión y dado que el próximo fin de semana (el
primero del mes) es de Puente, el entrenamiento federativo se trasladó en el calendario.
Ya sabéis que cada primer sábado de mes hay un acontecimiento muy especial para
el profesor Wladimiro, que valora mucho el poder practicar yudo con amigos, con
su profesor, el maestro Ortega, y con sus alumnos. La pena es que el catálogo
de actividades de la Federación Madrileña
de Yudo y de nuestro club es muy amplio y, a veces, no hay más remedio que
elegir.
Así sucedió este pasado sábado día 29 de noviembre en que Wladi
hubo de renunciar a tan singular cita para estar con los cadetes en el Trofeo
Peralta que coincidía en fecha y hora.
Pero sí tuvimos algún representante del club en el
entrenamiento; faltaría más. El maestro Rodolfo Cruz, a quien también apasiona
esta cita mensual no faltó y contó con nuestro buen yudoca José Manuel Sieiro. Enhorabuena
campeones y gracias por representarnos.
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Dos de nuestras simpáticas benjamines a la salida del Peralta |
Nuestros cadetes se
estrenan en el Trofeo Peralta
El Trofeo Peralta es un memorial en honor a un niño que
falleció hace años siendo un prometedor yudoca e hijo de un profesor de yudo. Se
da la circunstancia de que el padre del niño-yudoca homenajeado también falleció
hace poco por lo que nos ha parecido importante iniciar este relato con el
recuerdo a nuestro amigo Vicente Peralta. Nos extrañó que no se hiciera mención
a ello en el pabellón, pero lo cierto es que se citó en varias tandas a los
distintos equipos por lo que no descartamos que se hiciera algún recordatorio
que no llegásemos a presenciar.
Los primeros en acudir a la cita deportiva fueron los
cadetes que compusieron un equipo con la falta del peso pesado que se excusó días
antes (tras haber asegurado que participaría) por un asunto familiar. Una
verdadera pena, pero ya hablaremos más delante de anécdotas en torno a la
organización de equipos varios para participar en este tipo de eventos
deportivos de yudo.
En nuestro equipo tuvimos el refuerzo de Aarón Gómez, del
Rincón del Jiu-Jitsu, que estuvo fenomenal, con una gran actitud y dando
algunos puntos clave al equipo.

Los chicos fueron de menos a más. El primer encuentro lo
perdieron ante un equipo muy aguerrido, el J.C. Arroyo, pero el entrenador les
explicó que podían haber hecho mucho más, que habían saltado al tatami
atenazados, que había que tener más confianza en uno mismo. De este modo, había
que esperar a ver si había repesca y tratar de ser positivos. Hubo repesca y
los chicos interiorizaron el mensaje. El primer encuentro de la repesca lo
ganaron con solvencia al equipo Sakura. También el segundo, aunque muy
trabajadamente, lo solventaron frente al Olympo. Llegaba el gran momento al
haberse plantado en la final de repesca y tener en disputa el bronce, frente a
un complicado equipo, conocido por sus marrullerías. El primer encuentro le
costó mucho a David Rubio ponerlo franco pero con mucha tenacidad consiguió
sacarlo adelante. Luego le legó el turno a José Alberto que se hubo de
enfrentar a un poco deportivo yudoca que le mordió, retorció los dedos, arañó…
y todo mientras su entrenador y compañeros lanzaban quejas, mentirazos y
trataban de presionar al árbitro. Muy edificante todo, máxime con chavales de
un deporte “amateur” de 15, 16 y 17 años de edad.
Desde el borde del tatami el entrenador trataba de aplacar
los ánimos de los compañeros de José Alberto e incluso de éste, que empezaba a
descomponerse ante tan imprevista situación. Al final imperó lo que tiene que
imperar: los buenos modos y el buen yudo. José Alberto ganó por uasari a su
rival y se llevó una gran experiencia además de múltiples arañazos y el rastro
evidente de un mordisco en toda regla. Con el dos cero en el marcador el
entrenador recordó que no se había ganado nada aún. La ausencia del peso pesado
hacía que el marcador realmente estuviera en dos a uno. El rival de Jaime
Alamillo, el siguiente en saltar al tatami era un muchacho muy experimentado. Y
Jaime se envolvió en una serie de errores que acabaron por costarle caro. Casi,
casi regaló el ipón a su rival.
Le llegaba el turno a Aarón, con el dos a dos en el
marcador. Pese a tener poca experiencia en la competición de yudo –hay que
recordar que Aarón es yuyitsuca- afrontó el compromiso con una magnífica
actitud. Incluso tuvo claras opciones de llevarse el encuentro que finalmente
acabó del lado del rival y con ello se esfumó la posibilidad de subir al podio.
No obstante el papel de nuestros cadetes a los que hay que sumar la aportación
de Álvaro Forcén y Marco Anotnio Mingorance, fue extraordinario.
Cuando se despidieron del entrenador uno de ellos dijo: “Qué
razón tenías en que podíamos haber ganado al Reimer equipo si hubiéramos salido
con las ganas que hemos puesto luego”. El entrenador le contestó que sólo esa
reflexión ya merece la pena para afrontar sucesivas citas de este calibre. De
hecho felicitó a todos los participantes explicándoles que no debían sentir
ninguna pena por no haber conseguido la medalla y que debían sentirse muy
orgullosos de cómo habían actuado. Ahora se trata de subir la autoestima y de
seguir progresando.
Las infantiles no
tuvieron su día
Nuestro equipo infantil femenino, a priori, era una baza
para disputar las medallas. Pero esto del yudo –y quizás más a estas edades- no
entiende de esas cosas. En el primer enfrentamiento se diluyeron todas nuestras
expectativas y, para colmo, no se entró en repesca.

El equipo tuvo la aportación de Maitane Jiménez del Rincón
del Jiu-Jitsu en el peso ligero cuya presencia pudo ser crucial al anotarse su encuentro por no tener rival el equipo contrario en ese peso. Luego le llegó el turno a Naira Pérez, que
puso toda su garra habitual pero que no consigue interiorizar algunas
cuestiones técnicas que se le enseña en clase. No obstante con las ganas que
pone, más pronto que tarde lo conseguirá. Pese a todo, Naira remontó un
complicado encuentro y dejaba el marcador dos a cero. Parecía que todo estaba encarrilado, pero nunc ahay que descuidarse en esto del yudo. Le llegaba el turno
a María Sánchez que salió fenomenal y poco a poco se fue diluyendo. Había
estado enferma casi toda la semana y sus fuerzas mermaron ante una rival muy
experimentada. Todavía había opciones con Angélica Corredera en la cacha. Pero
pagó su larga inactividad y pecó de inexperiencia al echarse encima en una contra a su rival y “regalar” el
ipón. Son momentos en que se debe recordar que en las clases hay que trabajar
un poco más, pero estamos en ello y seguro que la experiencia ha sido positiva
en este sentido. Le llegó el turno a Pilar Rubio a la que le tocaba enfrentarse
a una rival muy fuerte por la diferencia de peso. Para colmo, Pili venía de
jugar un partido y enseguida flaquearon sus fuerzas pese a la buena actitud que
tuvo en todo momento. Lo que más lamentamos es que ni Marta Serrano, ni Noemí
Gallego pudieran saltar a la cancha por la pronta e imprevista eliminación del
equipo. Pese a todo, el grupo es muy aprovechable y se trata de interiorizar el
mensaje: hay que entrenar más y mejor en las clases.

El equipo Infantil
masculino lo hizo bien
Llegó el turno de los infantiles en un equipo en el que contábamos
sólo con Juan Pedro Rodríguez y tres muchachos del Rincón del Jiu-Jitsu: Alejandro
Navarro, Daniel Carbonell e Iván Cubero. Solventaron su primer encuentro frente
al Kobe-Horoshima y cayeron en la segunda ronda ante rivales más
experimentados, pero tampoco entraron en repesca. La pena es que Juan Pedro no
pudo disputar ningún encuentro dado que en los equipos contrarios faltaba el
componente de su peso. Una decepción que no se podía prever y que se soluciona acudiendo
a más convocatorias de este tipo. Así tuvo ocasión de recordárselo el
entrenador que al finalizar el campeonato acompañó a Juan Pedro a su casa para
evitar a su madre tener que desplazarse hasta Villaviciosa.
La larga jornada llegaba a su fin y había que descansar. Al
día siguiente les tocaba el turno a los y las benjamines y alevines.
Pero antes de pasar al relato de dicha jornada nos queda
agradecer a Juan Riol del Rincón del Jiu-Jitsu su inestimable colaboración y
ayuda.
Un domingo muy
agitado
Llegamos al pabellón mucho antes de la hora a la que habíamos
quedado y enseguida aparecieron Candela Suárez y Paula Cobos, dos de las tres
componentes de nuestro mermado equipo; faltaban dos pesos por cubrir. Así son
las cosas. Poco antes de salir para el pabellón se recibió un mensaje alertando
a los entrenadores de que una de las niñas finalmente no iría al campeonato…
¡Así son las cosas!
Al llegar y hablar con la madre de una de nuestras alevines
nos confirmó que otra componente del equipo, finalmente tampoco acudiría por tener
comida familiar, pese a que esa madre se ofreció a llevar a la niña y
devolverla a su casa al finalizar. ¡Así son las cosas!
Lo que sí estuvo fenomenal es que nuestras jabatas al final
se llevaron la medalla de plata a ver si de esta manera las demás compañeras se
animan para la próxima convocatoria de estas características. Eso llevamos años
diciendo y en cada nueva ocasión nos pasa lo mismo.
La anécdota en este arranque de sábado es que esperamos y
esperamos a la deportista del Rincón del Jiu-Jitsu con la que contábamos para
poder presentar al equipo y Carolina
Lucio no aparecía. Cuando quedaban escasos minutos para cerrar el pesaje
pasamos a ver cómo solucionar y nos encontramos con que la niña había saltado
los controles y nos esperaba, con signos evidentes de nerviosismo y angustia en
el lugar del pesaje. “¡Cómo empezamos la mañana, a ver cómo acabamos!” debió
pensar el entrenador. Y efectivamente, pronto empezaron los nervios por todas
partes.
El caso es que las niñas se ganaron una merecida medalla de
plata, mientras llegaban angustiosas llamadas de padres requiriendo la
presencia del entrenador para que se hiciera cargo de sus hijos. Otra vez con
ganas de estar en varios sitios a la vez, como decíamos al comenzar esta crónica.
Cuado por fin pudimos reunir a nuestros alevines comprobamos
que, si en el caso de las niñas, habían faltado do componentes en el equipo,
ahora aparecían dos con los que no contábamos. Pero aún había más, los chicos
deben de pesarse a ojo de buen cubero que se suele decir. Nos encontramos con
cinco pesos pesados… ¡sí cinco! No nos extraña que a veces, a ojos de extraños,
aparezcamos como auténticos imbéciles… ¡Dónde irá éste con un equipo de cinco
pesos pesados!

Como, además, el pesaje estaba casi cerrado había poco
margen de maniobra y quien esto firma tiene que reconocer y agradecer la ayuda
de la organización, en especial de la persona de Nelly Lorenzo. Sobre la marcha
y a velocidad de rayo se compusieron dos equipos WLAC – Rincón y se repartieron
a tres pesados en varios equipos que no contaban con dicho peso… Unos tanto y
otros tan poco. Perdimos la pista de Adrián García y Alejandro Carretero del
Rincón del Jiu.Jitsu, pero estuvieron bien atendidos por el monitor Noel Gómez
a quien también agradecemos su colaboración e inestimable ayuda.
Adrián del Arco también lo hizo de maravilla cedido en otro
equipo de uno de los muchos clubes amigos que tenemos. Aportó mucho y se ganó
una medalla con el resto de sus improvisados compañeros.
Con el resto de alevines se hicieron dos equipos de tres
participantes cada uno. Ambos subieron al podio para recoger medalla de plata
con lo que mereció la pena el estrés de recolocar todo a la carrera.
Uno de los equipos lo formaron Víctor Sánchez, Álvaro Fernández
y Carlos Bermejo. El otro fue configurado con Víctor Potenciano, Javier Pérez y
Aharón Santamaría.
La traca final con
los benjamines
Parece ser que por algún extraño motivo técnico el profesor
se queda son el servicio de WhatsApp, cosa que descubrió en las dos jornadas al
llegar a su casa y empezar a ver hasta cuarenta y tantos mensajes cada día. Pedimos
disculpas y entendemos en parte los nervios de padres y participantes. El caso
es que mientras corríamos de un lado para otro para tratar de estar con todos
nuestros yudocas seguíamos recibiendo avisos a través de los colaboradores y
voluntarios de la organización. Entre ellos estaba nuestro alumno Jiame
Alamillo, que se estrenaba y que sufrió los avatares de lidiar con padres y
niños nerviosos. El día anterior, el sábado, también tuvimos a Marina Cabrero
como voluntaria, aunque, en este caso, como cronometradora.

El caso es que logramos agrupar a nuestro inquietísimos
benjamines y disponerlos en su tatami sin poder remediar que protagonizasen un
calentamiento que produjo sonrisas en árbitros, voluntarios colaboradores e
incluso entrenadores de otros clubes. Su festival no había hecho más que
comenzar. En su primer encuentro, con fantástica actitud y animándose
continuamente unos a otros ganaron cinco a cero. También en el segundo
encuentro se repitió el mismo resultado y se subieron a lo más alto del podio a
por el oro.
Vaya pues nuestra felicitación por su gran papel y por lo
bien que se lo supieron pasar a nuestros deportistas Raúl Pérez, Erik Erce,
Edgar Calleja, Daniel Serrano, José Luis Pérez y Manuel González.
Luego llegaron las chicas: Paula García, Ainhoa Martín, Nerea
Villalba, con Mara Miró de refuerzo por parte del Rincón del Jiu-Jitsu. También
hicieron un gran papel y sólo perdieron el oro por un punto en el desempate,
pese a contar con un puesto sin cubrir en el equipo. Su actuación fue también
maravillosa.

Así que, tras muchas horas dedicadas al yudo y a nuestros
alumnos acabó nuestro fin de semana que algunos tienen para descansar. Hemos
acabado muy fatigados pero no por ello creemos que hacemos lo que debemos por
los nuestros. Y eso pese a las múltiples anécdotas que nos recuerdan lo poco
que se reconoce nuestra labor cuando nuestra ilusión de niños chicos choca con
comidas familiares, salidas al pueblo, olvidos de horarios y cosas por el
estilo. Pero lo hacemos porque nos gusta –punto uno- y porque creemos que es lo
que tenemos que hacer para posicionarnos como gente útil en esta sociedad –punto
dos-. De manera que no preocupen por nosotros. Por mucho que nos cansemos, lo
seguiremos haciendo, porque tenemos claros esos dos puntos, que, por otra
parte, nos hacen recordar lo afortunados que somos. Hacemos lo que queremos y
encima, con ello, nos sentimos útiles. ¿Puede decir todo el mundo lo mismo?
Sólo esperamos que nuestra energía y disposición sea semilla
y encuentre fértil lecho en florezca el sentido de nuestras vidas. Gracias a
los que siempre acudís a regar… ¡Sois geniales!
NOS VEMOS EN LOS TATAMIS