21.2.11

2ª Mañana del YU

Esta vez en Parla




Fueron sensaciones encontradas las que nos asaltaron al pisar el tatami de las extintas escuelas municipales de yudo de la Concejalía de Deportes (en vías de extinción) del Excelentísimo Ayuntamiento de Parla (también estamos en vías de encontrar sus excelencias). Una niña de nueve años de edad acudió a nosotros explicando: qué de recuerdos ‘profe’. Tampoco pudimos evitar asomarnos por la ventana y recordar la visita anual de la pareja de patos, el rincón del alféizar de la ventana en que criamos (salvamos) a yuko el gorrión que no sabía volar.




Allí estaba el tatami esperando a un grupo de yudocas injustamente expulsado del mismo, para ser arrojados a un éxodo que no sabemos dónde acabará. ¿A quién le importa entre tanta excelencia? Total, estamos hablando de un centenar y medio de licencias y por tanto de votos… ¡perdón! de familias queríamos decir. Y el caso es que el calendario va descubriendo hojas y pronto llegará la de mayo. Algunos han señalado con un círculo rojo ese domingo 22 de mayo. Ojalá que cada cual recoja lo que se merece. Ya tendremos tiempo de pensar en ello, aún queda mucho tiempo y, lo mismo, hasta escuchamos algún canto de sirena más allá de que conviene chuparles la… Digo, dorarles la píldora (¿en qué estaría pensando?) A ve si ahora que pasamos de los cincuenta vamos a tener que poner rodilla a tierra cuando no lo hacemos ni a descubierto ni en sacro recinto.


El caso es que, de nuevo, los yudocas invadimos un tatami que es más nuestro que de nadie. Ahí seguía firme el marco de madera que colocaron, para que no se abrieran las colchonetas, el profesor Wladimiro y nuestro yudoca y amigo Marco A. Castellanos. Algunos dicen que teníamos que haber hecho como los malos inquilinos que arrancan hasta los rodapiés. Nosotros no somos así.


Decíamos que inundamos el tatami los yudocas porque volvimos a ser mayoría pese a que, en este caso, ni éramos ‘locales’ ni habíamos divulgado mucho el evento. En especial habíamos estado remisos a invitar a niños de corta edad porque lo mismo no podíamos haber acudido al evento y no era cosa de dejar una jauría (perdón –como estamos hoy-) a cargo de un profesor-compañero que no les conoce de nada. Nosotros no somos así.



El caso es que teníamos un compromiso de la talla de acompañar a dos de nuestros mejores deportistas a toda una Fase Sector del Campeonato de España de Yudo Senior. No era cosa de fallarles. Pero, a la postre, nos dieron los sorteos y horarios y pudimos salir corriendo –sin comer- para atender a nuestros deportistas en todos los ámbitos. Por eso, volvemos a agradecer a Leticia Rodríguez, que, para colmo, se encontraba regulín, el que se hiciera cargo de rematar la Mañana del YU sin nosotros. Lo lamentamos de verdad, porque nosotros no somos así.


Los niños.

Fue un placer volver a ver al maestro Wladi dirigiendo una clase de niños en la que fue su casa durante tantos años y donde conoció a la mayoría de los niños que participaron en esta segunda y maravillosa Mañana del YU. Estuvo simplemente espléndido, haciendo las delicias de los pequeños y con juegos complicados que consiguió explicar y transmitir de maravilla para que todos participasen pese a la gran variedad de edades de los niños participantes. La sesión se desarrolló entre sonrisas y sudores, destacando a cada poco a los niños que más esforzaban y que solían ser siempre (¡casualidad!) alumnos de otros profesores (no eran alumnos de Wladimiro los destacados, ¡vaya!).

Al acabar la sesión se recordó a los padres que todo el trabajo que habían realizado los niños había sido en suelo y sin carga alguna, para que puedan rebatir a la legión de médicos que aseguran (sin el menor rigor ni conocimiento) que el yudo es deporte de carga. Nosotros no somos así. Nuestro yudo, especialmente el que aplicamos a niños de corta edad tiene nada de carga y mucho de respetuoso con el momento evolutivo de cada alumno en cuanto a su desarrollo neurovegetativo. A los mangas naranjas, por ejemplo, apenas los levantamos del suelo. Vienen a hacer un trabajo muy similar a la natación con dos claras ventajas: no se mojan el pelo y, por tanto, no cogen resfriados al salir; y no cogen hongos al pisar sitios húmedos y sucios (en nuestros tatamis se pisa descalzo y por eso nos cabrea tanto el que pisa calzado). Nosotros no somos así.



Fue una gozada reunir a 37 yudocas en este turno infantil en el que fuera, muchos años, ‘nuestro’ tatami. De ellos, 19 eran yudocas de nuestra asociación parleña AYUDAS o de nuestro Club deportivo Elemental WLAC-Yudo. Felicitamos por tanto a nuestros deportistas:

Rodolfo Cruz y Jesús Sánchez, que oficiaron de monitores, Javier Moreno, Javier Martínez, Sergio Velarde, Luis e Iván Hidalgo, Marco Antonio Mingorance, Ariadna Gamito, Pilar Rubio, Jaime González, Pau Inglés, Alejandro López, Javier Pérez, Gonzalo Espinosa, Andrés y María Sánchez.



Por supuesto, una vez más hay que agradecer la labor de nuestra abnegada fotógrafa que nunca sale en las imágenes y que tan importante función desarrolla para la promoción de nuestras actividades y de nuestros colectivos. Cristina Carbonell volvió a sacrificar el estar con los niños en el tatami, cosa que tanto le gusta, por ofrecer este estupendo reportaje que ilustra estas palabras. También esperamos imágenes de nuestros siempre serviciales colaboradores que pronto enriquecerán nuestro reportaje. Gracias a todos por su colaboración; gracias a Sélica Cruz que últimamente completa nuestras colecciones con magníficas imágenes, gracias a Patricia y a Leticia del Rincón del Jiu-jitsu que también comparten sus espléndidos reportajes con toda generosidad.

Los adultos.

En el grupo de adultos dimos opción a entrar a algunos de nuestros alumnos de varios centros (siempre con el requisito de contar con licencia de la Federación o seguro médico-deportivo, claro) Sabemos de alguno que se saltó el requisito a la torera y vamos a tomar medidas… ¡qué remedio! Vamos comprobando en los últimos meses que, lamentablemente, funciona muy bien el clima de exigencia y la línea seria que hemos marcado y dejarnos de favores que nadie aprecia y que tanto quebradero de cabeza nos trae de recompensa.



El caso es que también reunimos en este grupo a un buen puñado de deportistas, entre los que destacaban en presencia los yudocas; nada menos que 18 del total de 27 congregados en el tatami parleño. Quizás por ello destacaron en el calentamiento que dirigió el maestro Wladimiro Martín y que no es otro que la tabla de saltos que ya empleamos para el pasado mes de enero y la tabla de musculación por parejas que en este mes de febrero llevamos a cabo. Lo cierto es que hubo que acortarla porque algunos de los reunidos no podían con ella; pese a que algunos de nuestros yudocas de doce y trece años la llevaban a cabo con soltura. Algunos se habrán acordado de nosotros, esta mañana, por eso que se da en llamar agujetas.

Tras el calentamiento, dimos paso al maestro Alberto Álvarez que, una vez, más pasó a ser el primero, por tener algo de prisa (y ya decimos que no era el único). A ver si recuperamos el espíritu con que nació este invento de hacer algo de ejercicio matinal suave para acabar tomando el vermú todos juntos y conocernos mejor.




Acto seguido el maestro Rodolfo Cruz nos sorprendió con una serie de divertidos ejercicios a lo largo de dos líneas que trazó sobre el suelo con cinta adhesiva. Más de uno se las vio y deseó para coordinar los movimientos que aparentaban tanta sencillez cuando el maestro los explicaba.


Tuvimos que disculparnos por salir de estampida para acudir a nuestra siguiente cita (de la que tenéis más abajo cumplida información), a la carrera y sin comer. En Villaviciosa de Odón habrían de representar a Parla nuestros aguerridos yudocas. El único colectivo parleño representado en tan selecto envite fue el nuestro, para que luego digan que miramos para otro lado. Nosotros no somos así.


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