6.6.11

V Encuentro de Yudo y Personas con Discapacidad

Maravillosa jornada social en Burgos

Como siempre que viajamos a Burgos volvemos con la felicidad cosida al corazón. En esta ocasión, la tercera en que nos sumamos al encuentro de yudo y personas con discapacidad, no ha sido menos. La sensación al regresar del viaje es de plenitud, de sentirse vivo, de comprender que el yudo es una maravillosa herramienta social; tal y como la concibió su creador Yigoro Kano.

Solemos reflexionar sobre nuestro paso por la vida cuando vamos cumpliendo años, cuando se nos puebla la pelambrera de canas y por la venas fluye con torpeza la sangre. Unos se sienten satisfechos al ver a sus hijos; otros al ver su patrimonio. Algunos se ufanan de una empresa, un cochazo, una mujer de campanillas (o varias)… Pero muchos se sienten razonablemente insatisfechos. No es grato comprobar que el final está más cercano que el principio y que uno no se encuentra plenamente satisfecho con lo que ha ido consiguiendo en su vida.

Algunos afortunados tienen a menudo la sensación de estar haciendo lo que más les gusta para ganarse la vida. Para colmo, de entre estos afortunados hay unos pocos que saben que, además, con eso que les proporciona placer y sustento están ayudando a hacer sociedad, aportan algo al progreso de la humanidad. No es una petulancia. No todos podemos descubrir una vacuna. Pero sí que todos deberíamos pensar en que todo lo que hacemos trae consecuencias a los demás. Esas consecuencias pueden ser buenas o malas. Y ahí está la aportación de cada ser humano a la sociedad y a sus semejantes, con humildad pero con toda la grandeza de los gestos generosos tan de capa caída en este mundo materialista y consumista.

Nuestro amigo, el admirado José Manuel Arnáiz Zamanillo es un ser privilegiado como todo aquel que le conoce. Se dedica a muchas cosas pero la que más nos llama la atención es una abnegada labor para con sus chicos de las asociaciones ASPANID y Berenguela. Parece poca cosa pero cobra importancia cuando maduras las sensaciones que te bebes a borbotones en cada uno de sus encuentros (y ya lleva cinco).

Trabaja con personas aquejadas de diferentes tipos de enfermedades de las que englobamos en el cajón del discapacitado. Enseña yudo a personas con alguna discapacidad psíquica o física y también a miembros de algunas asociaciones de de las llamadas de ‘tercera edad’ (hoy está prohibido hablar de ancianos, olvidando que la raíz es la misma que la de la palabra anterior).

Cuando pasas dos horas sobre el tatami con muchachos con síndrome down, autismo, que además son hiperactivos y sólo has recibido aplausos, sonrisas y parabienes llegas a pensar que es lo lógico. Pero no es así. Tras ello hay horas de dedicación, de abnegación, de paciencia y, por qué no decirlo, de saltar miles de obstáculos y salir de cientos de trampas.

Tener ocasión de compartir tatami con ‘Zama’ y sus chicos es darle un bocado a la vida; un rico y sabroso bocado.

Madrugón y contratiempos

En esta ocasión, como hace dos años, los profesores Cristina y Wladimiro salieron de Torrejón con un acompañante muy especial: Rafael Carbonell. Para ello, se desplazaron en su furgoneta, perfectamente adaptada a su estado de movilidad y con capacidad para llevar su silla de ruedas, tan valiosa para su integración.

Ya de camino comprobamos que la A-1 está en obras y no se permite el viajar cómoda y rápidamente a la capital del Cid como es lo habitual. Así es que hicimos una parada en Aranda y nos comunicamos con el resto de nuestro grupo para ver si coincidíamos tomando café. Resultó que los coches de Rodolfo Cruz y Javier Mora iban con retraso por una cuestión técnica.

En la parada, no obstante nos encontramos con otro grupo compuesto por nuestros amigos José Luis de Antonio, David Moronta y Manuel Rojas. También ellos tenían previsto tomar café con más compañeros en la popular área de servicio. De manera que desde allí partimos tres vehículos en dirección a Burgos.

Llegamos justitos al coqueto Centro de Deportes José Luis Talamillo y nos fuimos a preparar para nuestro Encuentro. Pero antes de poder alcanzar los vestuarios fuimos sorprendidos por muchísimos de los yudocas de Zama que nos reconocieron de años anteriores y vinieron a saludarnos con muchas muestras de cariño y simpatía.

Moronta arrancó la sesión

El organizador decidió dejar correr unos minutos viendo las dificultades que las obras de la autopista habían supuesto para muchos de los que debían asistir al evento. Para comenzar se guardó un minuto de silencio en memoria de Domingo uno de los habituales en estos encuentros. Desde este YUDIARIO aprovechamos para enviar a sus familiares nuestras más sentidas condolencias. Le vamos a echar de menos.

El calentamiento lo llevó a cabo, una vez más nuestro amigo David Moronta, que estuvo espléndido como suele ser habitual en él. Con sus juegos y propuestas ayudó a romper el frío y consiguió despertar las primeras risas.

En ausencia de Pedro Rodríguez (otro habitual en estos encuentros) a Wladi le correspondió el honor de ir organizando la sucesión de intervenciones de los maestros allí congregados. Todos estuvieron geniales con simpáticas ocurrencias y magníficas puestas en escena.

Abrió el turno de explicaciones José Luis de Antonio (6º dan de yu-yitsu y 5º de yudo) con una sencilla muestra de kubinague para cuya explicación contó con la colaboración de David Moronta.

A continuación le correspondió el turno a Daniel Martínez, que tuvo una simpática ocurrencia demostrando o-soto-gari desde un saludo a mano extendida. Al ir a chocar la mano, Daniel la retiraba e inmediatamente segaba con la pierna.

Dado que a continuación le llegaba el turno a Esther San Miguel nuestra gran campeona quiso saber si Daniel tenía algún otro golpe de efecto que ella pudiera utilizar. Nos pusimos a ello y le sugerimos una contra al juego antes propuesto. Así, Esther hizo las delicias de los asistentes al contrarrestar el truco de Daniel explicando una variante precisamente con el propio Daniel. Fue uno de los momentos más divertidos que la gran campeona supo escenificar con simpatía y naturalidad.

Tras la campeona internacional burgalesa le llegó el turno a nuestro amigo David Moronta, que dio una vuelta de tuerca más al trabajo iniciado por los que le precedieron. De ese modo explicó subami-gaesi. Y otro tanto hizo el yudoca local Juan Manuel Vicente, demostrando un ouchi-gari atacando sobre el pie contrario.

Nos llegó el turno a nosotros y aprovechamos para sacar al tatami a Rafael Carbonell, que sufrió un infarto cerebral en su nacimiento y, desde entonces, tiene muy limitada su movilidad (que no así sus facultades mentales). Rafa hizo un gran esfuerzo y así el profesor Wladi pudo demostrar una sencilla técnica de yudo suelo escenificando que en el yudo hay que anteponer amistad a violencia. Así, aunque un oponente quiera atacarnos, debemos darle un abrazo fraternal para voltearle acabar inmovilizándole y demostrarle que es preferible la amistad por encima de todo. También se registraron sonoros aplausos en estos momentos. Aunque hay que decir que los muchachos tuvieron muchísima paciencia y compostura en todo momento y siempre premiaron las explicaciones con muestras de entusiasmo.

Un profesor salido de la cantera burgalesa

Cuando le llegó el turno a Alberto Gómez se vivió un momento muy especial. El yudoca pasó a formar parte del cuadro de profesores con toda dignidad y merecimiento. Pero hay que explicar que este deportista estuvo en anteriores ediciones del Encuentro en calidad de alumno. De hecho es uno de los tres cinturones negros que ha logrado formar José Manuel Arnáiz Zamanillo, lo que da cuenta de la labor de nuestro amigo ‘Zama’.

Al llegarle el turno a Manuel Rojas tuvo el buen gusto de explicar un sijo-nague con uno de los yudocas de Zama, Kevin. De esta manera Manuel Rojas sólo caía pues ya había tenido tiempo de preparar su intervención con el aplicado alumno burgalés.

Tras nuestro amigo Manolo pasó a explicar o-soto-tosi, Salvador Castañón, al que hemos conocido por su largo paso por Móstoles y, más concretamente, en el doyo del maestro Enjuto.

Le llegó el turno a Rodolfo Cruz que contó con su hija Sélica como uke y conectó una serie de explicaciones sobre la forma de caer y de controlar al derribar al adversario. Finalmente propuso un concurso de silencio que todos unánimemente interpretaron había ganado su hija, por más que se esforzó Rodolfo en hacer más ruido para demostrar que era justo lo contrario.

Tras nuestro compañero le llegó el turno a Javier Mora que optó por tomar a Rodolfo de uke y realizar una demostración de suelo que supo escenificar adecuadamente. De este modo, propuso hacer de grúa con un compañero-piedra al que había que levantar, transportar, dejar en el suelo e inmovilizar posteriormente.

La ronda de maestros la cerró José Luis Salazar, todo un ejemplo de superación, también, tras haberse sometido en los últimos meses a varias intervenciones serias sin por ello renunciar a ponerse el yudogui en cuanto se tercia la ocasión.

Premios y... a comer

Tras el saludo general se procedió al reparto de medallas y diplomas. Luego llegaron las fotos de grupo y las de sub-.grupos. Todos querían tener la suya con Esther. Nosotros, además, le habíamos pedido una entrevista que tuvimos ocasión de realizar al finalizar la comida en el propio restaurante. Aparecerá en este mismo espacio en breve, queda prometido.

La comida fue fenomenal con momentos de conversación interesante y muchas risas cuando se fue distendiendo el ambiente.

Tenemos que agradecer a ASPANID el esfuerzo realizado cuando contaban con 18 o 20 invitados y se encontraron finalmente con 25 comensales a la mesa.

También tuvimos un recuerdo para la ANPEJ pues precisamente en este restaurante tuvimos una asamblea hace más de dos años. En aquella ocasión estuvieron presentes algunos de los mencionados, pero hemos echado de menos a otros que habían quedado en sumarse al Encuentro y finalmente no pudieron acudir.

Hay que recordar que siempre que hemos acudido a este Encuentro hemos tenido un detalle con la organización. En nuestra primera visita pudimos obsequiar al organizador con uno de los forros que habíamos confeccionado aquel invierno. Nos hizo muchísima ilusión verle con él en la siguiente edición en la que entregamos una placa de reconocimiento en nombre de la ANPEJ. En esta edición, pese a la crisis galopante hemos podido volver a tener un detalle. El profesor Wladi entregó un ejemplar de su novela a Zama y se la dedicó en ese preciso momento. Luego, a Esther también se le entregó otro ejemplar al acabar la entrevista.

Antes de finalizar le damos las gracias a la profesora Cristina por haber hecho un gran esfuerzo al estar presa de un tremendo trancazo y no renunciar a ponerse el yudogui y realizar este reportaje fotográfico que tan bien ilustra nuestras palabras.

En definitiva, pasamos una maravillosa jornada de yudo y estamos deseando volver a poder sumarnos a este maravilloso proyecto de nuestro amigo Zama (José Manuel Arnáiz Zamanillo).




Burgos Yudo Mental 2011


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