YUDIARIO. Este es el diario de los yudocas, yu-yitsucas y deportistas que practican con Wladimiro Martín y Naira Pérez. Esta es la voz del CDE WLAC Yudo. Madrid. (Spain).
Ante la reciente noticia (que tenéis en la página de la ANPEJ) de la suspensión del Festival de Juvenalia, por parte del Gobierno de la Comunidad de Madrid, queremos lanzar un mensaje de tranquilidad a todos nuestros yudocas y sus familiares. De una manera u otra vamos a tener, este año, un Festival de Navidad, se llame como se llame, se celebre donde se celebre.
El grupo de profesores que reunía a sus alumnos en Juvenalia, desde hace ya varios años, ya se ha puesto a trabajar en firme para encontrar una solución. A pesar de la crisis que limita nuestros movimientos y ofrece respuestas esquivas a nuestras peticiones, vamos vislumbrando diversas posibilidades.
Por otra parte, y en relación a este hecho, animamos a nuestros alumnos a seguir con la venta de papeletas de Lotería de Navidad. Algunos ofrecían cierta reticencia al saber que pretendíamos sufragar el viaje a La Rioja para participar en el Trofeo Nacional de la Amistad. Argumentaban que no tenían planeado acudir. Ahora, sería posible emplear parte de lo que se recaude en financiar un digno Festival de Navidad para nuestros alumnos más jóvenes, dando oportunidad, así, a que sus padres les vean en acción (algunos de ellos, por primera vez -son muchos los alumnos nuevos-).
Esto de dedicarse al yudo trae sus consecuencias. En muchos deportes el resultado manda tanto que acaba dando igual los medios para obtener uno bueno. En el yudo se trata de ir en pos de la perfección (ya lo sabéis) y no vale de nada hacer las cosas más fuerte, más vehementemente, más…
El yudoca busca el ipón; y el ipón (hoy día demasiado depreciado por obra y gracia, sobre todo, del estamento arbitral) es la perfección (o casi)
Cuando acabamos el festival de Juvenalia (bastante cansados, por cierto –los profesores, claro-) sólo nos dio tiempo a ‘volcar’ las fotos. Hay que reconocer que nuestros compañeros andan más fuertes y fueron capaces de ‘colgarlas’ al poco de finalizado el Festival. A nosotros nos ha llevado algo más. Decíamos que, en nuestro caso, se une eso de ser yudocas, en cuestión de buscar la perfección, con algo más. Aunque no manejamos como quisiéramos el ‘Photoshop’, sí que sabemos de sus posibilidades. Así es que, antes de dejaros a la vista las imágenes tomadas nos hemos metido varias palizas o sesiones de retoque digital. Total, ¡sólo ha habido que tratar casi medio millar de imágenes!
Hemos hablado de perfección y ahora nos vemos metidos en un jardín. Siempre nos pasa. Ahora nos toca responsabilizarnos de la chapuza de fotos que os presentamos. Estáis en vuestro derecho de criticar nuestra labor, pero os pedimos cierta indulgencia, pues el trabajo lo hemos hecho con mucho cariño e interés y esperamos que sea del agrado de todos. También reconocemos que las luces del IFEMA nos suelen engañar saturando multitud de nuestras instantáneas. Además, el haber necesitado volcarnos físicamente con los mangas naranjas nos ha impedido tomar más imágenes de los menores.
Sea como fuere, de lo que se trata es de dejar en este YUDIARIO un bonito recuerdo de una maravillosa jornada en que volvimos a poder compartir tatami y yudogui (por no decir mesa y mantel) con nuestros queridos yudocas. Antes de seguir leyendo tenemos que dejar patente nuestro profundo agradecimiento a multitud de personas y estamentos. Sobre todo, damos las gracias públicamente a Neli Lorenzo (como representante de la Federación Madrileña de Yudo a la que también agradecemos las facilidades para organizar, año tras año, este Festival). También tenemos mucha gratitud hacia el maravillosos grupo humano de colaboradores, cuya desinteresada labor fue tan fundamental para el buen desarrollo de la actividad, como por agradecida. Así mismo, tenemos que ser sinceros y dejar claro que los padres de nuestros alumnos siempre respaldan nuestras iniciativas a pesar de que un año más nos quedamos sin repartir premios en la Lotería de Navidad (lo que hay que aguantar). Por otra parte, agradecemos la colaboración de la Delegación de Deportes del Ayuntamiento de Parla que, a falta de proporcionarnos un autocar para desplazar a nuestro grupo, este año nos ha conseguido dos. Y no era para menos, hemos desplazado a casi un centenar de personas en ellos (98 concretamente).
Tras este corolario de agradecimientos (nunca más merecido) pasamos a dar relato de algunas cuestiones relacionadas con el Festival, de manera que sirvan para ilustrar (si es lo que hacen poco las imágenes que frecemos), así como para dejar nuestra opinión. Con ello, invitamos a la reflexión por si a alguien le sobra unos minutos en estas fechas de descanso y recogimiento (se supone).
Los mayores arrancaron los primeros
Este año cometimos un error cual fue el de confiar en que los horarios serían los mismos que en años precedentes. De ese modo, pese a saber que comenzaríamos nuestras actuaciones pasadas las once de la mañana, se nos ocurrió citar al grupo que iba a trasladarse en autocar a las nueve de la mañana en Parla. La idea era llegar con holgura suficiente para que los que lo desearan pudieran recorrer algunos kioscos o tenderetes (que algunos se empeñan en llamar por el desagradable nombre de ‘están’ –stand-).
La reflexión es que sólo en un país pretendidamente civilizado como España se decide abrir una feria a las once de la mañana. Hay países europeos en que puedes visitar museos, bibliotecas, ferias, etc. desde las ocho o las nueve de la mañana.
El caso es que los mangas amarillas, azules y los cadetes estuvieron muy bien y se esforzaron en demostrar sus cualidades. En general tenemos atléticos chavales de estas edades, aunque también es en este grupo en el que más gamberretes encontramos (en todos los centros participantes). Todo hay que decirlo: el pasado sábado no se pasaron de la raya. Y, para colmo, algunos de los mayores, al finalizar su actuación, en lugar de recorrer las instalaciones con sus compañeros se decidieron a quedarse en el tatami y echar un mano a organizar las actuaciones de los yudocas menores. Nuestra especial felicitación para estos muchachos como el cadete Sergio Cortés; todo un ejemplo.
‘Mangas rojas’ fantásticos
Tras haber visto participar al grupo más heterogéneo (yudocas de entre 11 y 15 años de edad) se dio paso a ‘los mangas rojas’. El contraste era inevitable, pero por la razón apuntada, pues ‘los mangas rojas’ lo hicieron fenomenal y se entregaron con mucha energía. También hubo padres que pudieron comprobar cómo van evolucionando sus retoños y lo mucho que progresan de un año a otro.
Aquí nos parece adecuado hacer un inciso para volver a poner de relieve la labor de Javier Linger. Un año más dirigió las exhibiciones, incansable y con sabiduría. El día que Linger caiga resfriado (por decir algo, que con un simple resfriado no se le dobla siquiera a este titán) veremos el mérito que tiene lo que hace. Nunca está de más agradecer su entrega, su dinamismo y su simpatía; parece dar a entender que lo que hace es simple y resulta evidente que es todo lo contrario.
‘Mangas verdes’ estupendos
Algunos de nuestros ‘mangas verdes’ han experimentado un notable progreso sólo de un año al otro. Parece que fue ayer cuando se dejaban sobrecoger por el ambiente, las gradas, el bullicio y las luces. Y el sábado pasado daba la impresión de que estaban acostumbrados de toda la vida a ser protagonistas ante tanta gente. Además, muchos de estos ‘mangas verdes’ demostraron lo mucho que han progresado en tan poco tiempo, aplicándose a los programas con mucho rigor. Protagonizaron una estupenda exhibición a la altura de sus compañeros mayores, pese a tener el programa adaptado a su etapa evolutiva.
Fue uno de los grupos más numerosos y, sin embargo, gozaron de plena autonomía al demostrar en todo momento que todos sabían a lo que iban. Fue un verdadero ejemplo de manifestación espontánea, muy en contraposición con otros estilos de exhibición de corte militarista en los que parece que los que han de lucirse son los profesores (con sus alumnos al servicio de ese hedonismo) y no al revés. En nuestras escuelas de yudo entendemos que somos los profesores los que nos debemos poner al servicio del protagonismo de los niños (siempre que ese protagonismo no se escape al colectivo y al servicio de orquestar una maravillosa exhibición, desde la apariencia de desorden (todo lo cntrario).
‘Mangas naranjas’ maravillosos
Solemos recordar que los niños de las edades correspondientes a las mangas naranjas son como un material altamente inflamable. Empieza uno de ellos a hacer pucheros y en un instante prende la llama del llanto por doquier. Eso pareció a punto de pasar de no ser por el instinto de bombero que tenemos los veteranos profesores de yudo. Para colmo, la tanda de mangas naranjas era la del grupo más numeroso (con creces). De manera que antes de realizar siquiera el saludo ya hubo que consolar a varios pequeños yudocas (chiqui-yudocas, como les llamamos nosotros) que se veían sorprendidos por la magnitud del evento en que iban a tomar parte.
Pudimos llevar a cabo nuestro saludo (como manda la sana tradición de nuestro deporte), pero enseguida resurgió algún rescoldo donde parecía haber quedado extinguida la brasa. Algunos chiquitines han llegado muy cansados a esta etapa del curso escolar y ya están, desde hace días, hartos de ‘cole’, de clases de yudo y… de no tener a sus papás a su completa disposición. Con las cosas así, había que realizar un esfuerzo mayor y el profesor Wladi acabó literalmente ‘tapado’ por mangas naranjas; unos que habían empezado la exhibición entre gemidos y, otros, con ganas de jugar con ‘el profe’.
Ejemplares colaboradores. Ejemplar Félix
Solemos pasar por alto la labor de los que, voluntariamente y a cambio de nada, brindan su apoyo a que todo salga bien. El nutrido grupo de colaboradores debió de ser recompensado con un fuerte aplauso que se nos pasó por alto pedir en su nombre. Andábamos muy concentrados en el buen desarrollo de la actividad y no caímos en ello. Pero es de justicia pedir, aunque sea ahora y desde aquí, un reconocimiento a su abnegada y desinteresada labor.
No sabemos el nombre de todos los que acabaron echando una mano por lo que no vamos a nombrar a ninguno. Bueno, sí; a uno sí. Un año más queremos destacar a Félix del Valle. Lo hemos hecho en otras ocasiones y no por ello nos vamos a cansar de ensalzar a este hombre maduro y ejemplar. Su vocación es la de ayudar, su voluntad la de hacerlo de manera discreta, sin esperar reconocimiento, casi con sigilo. De hecho, a muchos se les pasaría por alto la menuda figura del canoso Félix, arrodillándose ante los pequeños yudocas, ora para colocar un cinturón, ora para animar o corregir a los niños.
Félix del Valle volvió a acudir con nosotros a nuestro festival de Juvenalia; todo un lujo para nuestras escuelas. Volvió a compartir con nosotros tatami (un placer) y es el momento de recordar que se le puede ver practicar yudo los lunes, miércoles y viernes en el gimnasio Banzai de la calle Maldonado, con la asiduidad de un novato ilusionado por pasar de cinturón. Félix sigue en activo y nunca ha sido un gran campeón o un formidable competidor. Tampoco ha necesitado un grupo de aduladores a su lado para continuar con su ‘camino’ (el ‘Do’; recuérdalo), ni la conquista de danes u otras lisonjas.
En sus entrenamientos no se dedica a tirar violentamente a jovencitos desprevenidos ni realiza ejercicios sorprendentes. Se dedica a practicar su deporte favorito (el nuestro, el de los que leemos este YUDIARIO). Algunos marmolillos seguirán empeñados en decir que eso no es yudo; ya ni nos molestamos en rebatir (son de los que creen que el yudo sólo es lo que se hace tras el grito de ‘ayimé’). Es como si se presumiera de ser gran lector sin salirse del MARCA o del AS.
Félix del Valle está a punto de cumplir 80 años y sigue ‘haciendo yudo ¿es ese poco ejemplo, chavales?
Cuando llega la Navidad y tenemos ocasión de celebrar el Festival de Juvenalia llegamos a un momento de fiesta, de reconocimiento… La importancia que tiene este festival para un veterano profesor como el que esto suscribe (Wladimiro Martín) es mayúscula. Es la ocasión de compartir tatami con el maestro RafaelOrtega (mi padre en yudo) y tener el privilegio de que mis alumnos lo vean. Es la oportunidad de mostrar que mis alumnos siguen el camino que Ortega me mostró hace años y, día a día, en la actualidad, sigue transitando por delante de mí, como un guía. Es el momento de demostrar lo agradecidos que estamos todos, yo el primero, por tener quien nos preceda, quien nos muestre su experiencia como luz que alumbre nuestras dudas.
Rafael Ortega, en tándem con Puri (Purificación Polo), es un orfebre del yudo educativo; creen en lo que hacen y hacen creer. Tienen la convicción de los que caminan a la luz y ninguna de las dudas de los que saltan entre sombra y sombra. Por eso es bueno tenerles cerca en días nublados (son el rayo de sol que despeja el ambiente).
Todo lo que ocurre en uno de nuestros festivales de Juvenalia tiene que ver con una manera determinada de entender el yudo (la vida). Ponemos el festival al servicio del niño (el gran protagonista). El yudo, el festival, los profesores… ¡todo! se vuelca en convertirse herramienta con la que el niño, de manera espontánea y lúdica, empiece a descubrir que hay que seguir un camino en la vida. ‘Yu’ es lo incruento, lo fluido, lo flexible… y ‘Do’ es el camino, el cauce… Cada vez que se acaba un ejercicio o práctica en yudo se saluda al compañero, al oponente, al rival (llámelo como quiera, pero se le saluda inclinando el torso en señal de respeto). Cada vez que uno cae al suelo se ha de levantar para retomar la actividad (igual que en la vida de cualquier adulto, tan provista de caídas y zancadillas). Hasta aquí todo igual que en cualquier escuela de yudo.
Pero presumimos de la nuestra por ser singular, por lo que la diferencia de las demás. Y es que nosotros no entrenamos a nuestros muchachos sino que los educamos, no rivalizamos con ellos, sino que les ayudamos. Premiamos la asistencia a las clases entregando al final de las mismas ‘puntos’ y no destacamos a los más fuertes o eficaces. Nuestra clases están repletas de niños con maravillosas facultades, de muchachos fuertes y atléticos pero también de críos inquietos, conflictivos, de os que han quedado en el cajón de los torpes. Los gorditos conviven sin dificultad con los atléticos, los altos con los bajitos, los torpes con los mejor dotados. De hecho, a mayor torpeza de nuestros alumnos mayor empeño metodológico y atención didáctica ponemos los profesores en ellos. Esa sí empieza a ser seña de identidad de nuestras escuelas y eso se lo debemos a Rafael Ortega que siempre nos lo enseñó así.
Rafael Ortega ideó eso de colocar una banda de color en las mangas de las chaquetas de los yudoguis. La idea era ser coherente y tener enmedio rápido y eficaz de reconocer a los niños por su edad. De ese modo, siempre se enseña (educa) a cada muchacho lo más adecuado a su etapa de crecimiento neurovegetativo, arreglo al programa ideado bajo parámetros científicos y respetando las leyes del crecimiento.
Las mangas son otra de las señas de identidad de nuestras escuelas y volvemos a agradecer a los padres (madres, casi siempre) el ocuparse de coserlas en los yudoguis de sus hijos.
No vamos a seguir que parece que estamos dándonos jabón. Sólo aprovechamos para reforzar nuestras señas de identidad y recordar que somos una gran familia de yudocas y tenemos vocación de serlo. No todo el que practica yudo en este país tiene el privilegio de poder decir lo mismo y son legión los profesores (maestros se les suele llamar) que reniegan de sus orígenes… ¡allá ellos! A nosotros nos acoge un sentimiento bien contrario: estamos orgullosos de que el azar, el destino, nuestro deseo (llámenlo como quieran) nos haya colocado donde estamos. Es nuestro empeño seguir así y si Uds. o sus hijos desean acompañarnos, como hasta ahora, será nuestra mayor felicidad. Que pasen unas felices fiestas y vacaciones de invierno (los que las tengan) y nos vemos en Juvenalia 2009.
NOTA: En nuestro álbum de fotos tenemos multitud de imágenes (algunas tomadas de los álbumes de Rafael Ortega -que fue tomando Puri Polo- y de Javier Linger). No obstante recomendamos visitar los blogs: JUDO BANZAI y YUDO LINGER
614 Participantes en nuestro ya habitual encuentro con los padres y familiares de nuestros alumnos en estas fechas tan agradecida para el encuentro entre las personas de buena voluntad y en este caso entre niñ@s de nuestra escuela que no se conocían.
Podemos decir que todo discurrió con la normalidad que pedimos a los niñ@s de estas edades, es decir pasárselo bien ante sus familiares y a la vez que todo el mundo pudiese comprobar los progresos.
El profesor Javier Linger dirigió magistralmente el programa que nuestros alumnos estudiaron este primer trimestre, cada uno en sus clases según sus mangas. Los profesores Roberto Ruiz y Pablo del Olmo realizaron las demostraciones oportunas en cada clase, los niños quedaron encantados al ver las destrezas de ambos. El maestro Vladimiro Martín no solo ayudo como los demás, sino que jugo con los niños y cuando el trabajo fue de suelo no dudo en echarse al suelo para animar a los pequeños. Las profesoras Puri Polo y Cristina Carbonell alternaron el hacer fotos y estar con sus niños.
En fin, gracias, a los padres que una vez mas enseñaron a sus hijos, el compromiso de la responsabilidad al no faltar a tan bello acontecimiento, a losniñ@s que nos hacen tan felices a todos los adultos, a los profesores que con esa paciencia vocacional que sin ella no se podría enseñar con cariño, a los asistentes que nos ayudaron en realizar nuestra fiesta, a la Federacion Madrileña por los preciosos regalos que prepararon para nuestros alumnos y en especial a Nely por su amabilidad y entrega en este trabajo tan delicado como es el pasar una mañana feliz y agradable. Adjuntamos nuestras fotos PINCHANDO LA FOTO PODREIS VERLAS TODAS y también podéis visitar desde nuestro enlace, los blogs, de los profesores Javier Linger y Vladimiro Martín para ver mas fotos.
Hola amigos antes de hacer la crónica de Juvenalia quería desearos a todos unas Felices Fiestas de Navidad, que el 2009 venga cargado de muchas ilusiones, proyectos y sobre todo que sigamos practicando lo que más nos gusta YUDO. FELIZ AÑO 2009.
Profesorado
Colaboradores
El día 20 de diciembre del 2008 se ha celebrado nuestra tradicional fiesta de navidad en Juvenalia, cerca de 650 niños de todas las edades demostraron a todos los padres y familiares lo que realizan en sus clases de yudo.
Profesores dirigiendo el festival
Las escuelas participantes fueron, Yudo Rafael Ortega, Yudo Wladimiro Martin, Yudo Ignacio Iglesias, Yudo Javier Linger, colegios San Eugenio y San Isidro, Alhambra, Salesianos de Atocha, Nuestra Sra. de la Merced, San José, María Reina, Príncipe Felipe, las Naciones, Ayudas, Instituto Juan de la Cierva y por ultimo C.D.M de Ajalvir.
Grupo de mangas rojas
Fueron dos horas de exhibición en la cual cada manga demostró conocer a la perfección su programa técnico. Cada grupo realizo 20 minutos de exhibición, en los que pudimos ver Kokumin Taiiku, técnica de suelo y pie, defensa personal, randoris y no podían faltar los juegos que tanto gustaron a los participantes.
Grupo de mangas verdes
Al terminar la demostración recibieron una bolsa de premios, mochilas, bebidas y regalos de navidad todo promocionado por la Federación Madrileña de Yudo, Kellogs e Iber Caja.
Grupo de mangas naranjas
Lo pasamos fenomenal viendo a todos los alumnos realizar el programa de Yudo Total del Maestro R. Ortega, nada estaba preparado, lo más bonito es poder juntarse con esta gran familia en estas fechas y poder realizar lo que más nos gusta que es practicar Yudo. Este año los grupos han crecido, aumentando así los números del año pasado.
Tampoco falto nuestro gran amigo Félix del Valle el cual dio un ejemplo a nuestros jóvenes Judocas, recordar que Félix a sus 79 años es el yudoca más veterano del gimnasio Banzai estando todavía en activo practicando todas las mañana Kata con Rafael, todo un ejemplo a seguir. Me alegre mucho de tenerle con nosotros en esta cita. Félix para mi es una persona a la cual tengo mucho cariño no solo por el apoyo que me da en cada exhibición, sino que también se examino conmigo de 4º Dan en Cáceres lo cual fue todo un orgullo.
Felix del Valle cinturon negro 4º Dan
También quiero agradecer a Rafael Ortega y Puri por enseñarme cada día a superarme en este mundo tan difícil, por sus consejos y enseñanzas, que hacen que cada día me guste más este mundo del Yudo. No quiero tampoco olvidar a mis colaboradores Roberto Ruiz, Pablo del Olmo y José Luis Garcia los cuales hacen una gran labor en mi escuela de yudo.
Tampoco quiero dejar la ocasión para felicitar a Wladimiro Martín y Nacho Iglesias por su gran esfuerzo en esta gran cita y felicitar a todos los colaboradores por su buen trabajo y colaboración.
Grupo de mangas amarillas y azules
Aquí os dejo algunos de los mejores momentos, pero podéis visitar la página de Rafael Ortega y Wladimiro Martín en las que encontrareis numerosas fotos y comentarios, los enlaces los tenéis a la derecha de la crónica así como las fotos de Juvenalia 2008.
Raúl y Pedro junto a Javier Linger colaboradores en Juvenalia 2008
Lo pasamos en grande. ¿A ver? …estábamos haciendo lo que más nos gusta y rodeados de niños maravillosos aplicados con deseo en su deporte favorito ¿Qué más vamos a pedir? Bueno, hombre sí; por pedir que no quede. No nos ha tocado ni un euro en la Lotería de Navidad. Pues permítanme que les diga, que casi mejor. Si no estaría hablando de otra cosa y no dando las gracias a la fortuna que nos rodea por permitirnos experiencias como las de la mañana de este pasado sábado 22 de diciembre; inolvidable sábado.
Fueron multitud de anécdotas, un millón de sonrisas, infinidad de gestos lindos, cientos de niños deportistas que apuntan a formar una sociedad mucho mejor que la nuestra, padres que (para colmo) nos agradecían lo que hacíamos por sus hijos… ¡Una pasada! (si me permiten la expresión). Nos agradecieron a nosotros lo que hacemos cuando nuestro sentimiento dominante –además de una inmensa felicidad- era la de gratitud. Estamos agradecido por permitirnos sentir vivos y un pelín necesarios; estamos agradecidos por hacernos un hueco en esa maravillosa tarea de contribuir a la formación de seres sanos y maravillosos, estamos agradecido a poder ser testigos en primera persona, en tribuna de privilegio de cómo crecen –y no hablo de la talla- nuestros yudocas. Somos nosotros los que agradecemos a los padres de nuestros alumnos que hayan dedicado un rato a nuestro deporte, que nos hayan acompañado en esa mañana de sábado y que hayan apostado por nuestra propuesta en una mañana en que ya habían comenzado las vacaciones escolares, en una mañana de compras, de visitas familiares y de multitud de otras ocupaciones tan o más importantes que la nuestra.
Somos unos privilegiados. De vez en cuando conseguimos reunirnos un grupo de amigos que nos queremos como hermanos, como padres y como hijos; como una familia que somos. Y en esas ocasiones nuestros espíritus echan a flotar en algo indescriptible. Sólo lamento que las palabras no alcanzan a expresar lo que se siente y que el burdo intento acaba en una especia de soflama. Lamento, de verdad, que al tratar de explicar lo contentos que estamos parezca que somos parte de una extraña secta o algo así. Espero que se nos entienda, pues, por otra parte, somos del género de los descreídos.
Lo que pasa, es que hoy día no es fácil hacer de la solidaridad, el compromiso y la disciplina bandera de grupo ninguno, salvo llenos de correajes que decía aquel. Lo que se vivió en el tatami de Juvenalia, en el día y hora en que se inauguraba la participación general fue algo impresionante. Niños de todas las edades fueron evolucionando aparentemente a su libre albedrío, cuando, en realidad, actuaban bajo un mismo esquema magistralmente guiados por una eminencia de persona; nuestro amigo Javier Linger. No vamos a escatimar adjetivos para explicar lo que hace Javier Linger por nosotros, año tras año. Pero tampoco nos vamos a recrear porque, de nuevo las palabras, no alcanzan para explicar algo que hay que comprobar en persona. Linger se deja la voz, se deja la piel y seria capaz de dejarse la vida en cada una de las citas en que nos reunimos y le dejamos al pie de los carros. Maneja decenas de niños (nerviosos, despistados, torpes o hábiles, gordos o flacos, avispados o aturullados, pequeños o grandes, de 3 años o de 16), con la soltura que otros se toman un café con leche. Pero conjuga esa soltura con una devoción religiosa, con un compromiso como sellado en sangre, con una profesionalidad como sólo nuestros maestro Rafael ha sabido inculcarle.
También hay que agradecer a Nely, de la Federación Madrileña, todo el apoyo que se nos brinda. Nuestras solicitudes se atienden con el rigor de las órdenes cuartelarias, pero con una sonrisa y espontaneidad casi infantiles. Los monitores distribuyeron los regalos con tanta eficacia como cariño. La instalación estuvo preparada exquisitamete; con mimo. gracias también a los dos Miguel Ángel y a Carlos que volvieron a dar toda una lección de buena educación, profesionalidad y atención, desde bien temprano, incluso antes de acceder a las instalaciones. Su sonrisa vale más que mil palmaditas en la espalda.
Gracias a los que se acercaron a felicitarnos por lo que hacemos. Las palabras de aliento y gratitud de muchos padres que se acercaron a felicitarnos nos da la vida. Recarga nuestros ánimos y renueva nuestro compromiso. Muchas gracias.
Niños maravillosos. Algo tendrán que ver sus profesores
Destacar a algún niño de entre la gran cantidad de ellos que acudieron a nuestra fiesta de Juvenalia es difícil. Pero siempre hay algún detalle que no se le escapa al observador. Siempre hay algún gesto, alguna curiosidad, alguna hazaña que destacar.
El pasado sábado también hubo mucho que destacar y lamentaremos, al hacerlo, que se nos haya escapado algo reseñable. Uds. sabrán perdonarnos. También hubo una pequeña pandilla de caballeretes que consiguieron que a un profesor honrado y veterano le llamasen la atención. Son niños que no saben poner límite a sus bromas (‘cansinos’ se les llama ahora) y que, vayan donde vayan siempre parecen dispuestos a estar de broma, ‘faltosos’, sin ajustarse a lo que hacen los demás y probando a ver si también en un nuevo ambiente se les reprende por lo que siempre se les reprende en sus clases. Lo bueno es que en estas circunstancias, los papás están presentes y tendrán que ver como se comportan sus hijos (digo yo que lo verán).
Bueno, como hemos empezado por lo negativo, ahora, enseguida, se nos quita el mal sabor de boca de lo acontecido con el grupúsculo de payasetes.
Queremos destacar a Marina Cabrero que hizo pareja con sucesivos compañeros de diferentes centros, si conocerlos y sin poner la más mínima objeción y con mucha alegría (cosa que no hicieron sus compañeros de clase).
También destacamos a Pilar Rubio que se esforzó muy por encima de la media, contando con su linda vocecita de niña que tronó con la fuerza de su personalidad desde lo más profundo del tatami, siguiendo las instrucciones de profesor Javi Linger.
Por encima de todos está el caso de José Luis Risco, nuestro cinturón rojo del mes en el Colegio Ciudad de Guadalajara. El chiquitín (de tamaño, que como yudoca es un tío grande), se presentó en las instalaciones de Juvenalia, a pesar de tener alta temperatura por una fiebre contumaz. Tanto fue así, que no pudo participar y ni siquiera se aproximó a por su regalo, como le sugerimos. Que nos se preocupe que tenemos apartado su lote de mochila y regalitos, a los que se hizo merecedor sobradamente.
A su misma altura estuvo el sacrificio de nuestro manga amarilla Adrián Calleja que el día anterior sufrió un pequeño contratiempo en el entrenamiento. Resultó que se presentó en Juvenalia con muchas molestias que fueron a más, a medida que se desarrollaba su participación. Como no es un niño quejita (más bien todo lo contrario) y le vimos cojeando, nos acercamos a él para ayudarle. Tras improvisar un vendaje con esparadrapo (‘taping’) vimos que había algo más. De manera que Adrián visitó al médico de la Federación (sí, la Federación Madrileña pone un doctor en medicina a disposición de los yudocas que pasan por Juvenalia a participar en las diferentes exhibiciones de yudo). Entonces se detectó que su cojera era producida por el dolor de una fisura de la que ya se va recuperando.
Muy bien los niños del colegio Ciudad de Guadalajara
En general, los niños fueron con más conocimiento del programa que se iba a desarrollar. Eso indica que se han implicado más este año y que sus profesores han tenido más eficacia en los preparativos. Por eso felicitamos a todos los alumnos ‘nuevos’ en Juvenalia, pues el nivel fue alto. También hacemos extensiva nuestra felicitación a los alumnos de nuestro compañero Ignacio Iglesias y, por supuesto a él mismo. Muy bien Nacho. Caso aparte es el del colegio Ciudad de Guadalajara. Se nota la presencia de Cristina su eficacia, su capacidad profesional y su entrega. Pese a la difícil situación en que se encuentra en estos días, no ha querido dejar de ver a ‘sus niños’ y les ha dedicado tanto tiempo como cariño. Desde aquí va nuestra más sincera felicitación para los yudocas del Ciudad de Guadalajara que estuvieron a altísima altura, tanto los veteranos como los neófitos. Seguid así que vais a ser magníficos yudocas.
Hay que destacar la labor de nuestros monitores, en líneas generales. Algunos se desvivieron (desde el más absoluto anonimato) en que todo saliera bien. Roberto, Samu, Adrián, Nacho… No queremos seguir que nos dejaremos fuera a alguno y todos colaboraron incansables y siempre con una sonrisa por saludo. Lástima que algunos olvidaron que son ejemplo de los más jóvenes; no se puede entender de otro modo que una monitora se deje un adornito de metal en un labio (una estupidez de esas que llaman ‘pirsin’ y que no vale para nada). Y eso, después de que se le indicara que se lo retirara.
Pero dentro del amplio y eficaz cuerpo de monitores y profesores queremos destacar la presencia y actitud del más ejemplar de todos ellos. Su sola presencia en el tatami nos llena de orgullo y nos hace sonrojar cuando algún jovenzuelo flaquea. ¿Es que no veis a ese pedazo de hombre? ¿Por qué no intentáis imitar a ese gigantesco yudoca?
Félix del Valle tiene 70 años más de juventud que la mayoría de los yudocas que pasaron por el tatami de Juvenalia. Cuenta con 78 años cumplidos. Nuestro amigo Féilx tiene acumulada juventud por un tubo. Lleva acumulando juventud desde hace más de 15 lustros. Y ahí le visteis… animando a todos, corrigiendo detalles, sin quitar ojo por si alguien corría peligro o se despistaba. Siempre con tanta bondad como firmeza, con tanta sensibilidad como autoridad. Félix es el mejor ejemplo. Félix es el mejor (sin más). Todos querremos algún día, ser cómo Félix, que sigue entrenando, sin faltar un solo día, en nuestro entrañable, querido e insustituible Banzai. Muchos ánimos Félix, no lo dejes nunca o te iremos a buscar, te metas donde te metas.
Ya hemos dicho que estamos casi emocionados al escribir estas líneas de agradecimiento hacia Javier Linger. Su tarea titánica ya no pasa desapercibida ni siquiera para sus amigos que le conocemos desde hace tiempo. (Tanto menos para sus pocos enemigos, que le vienen ‘sufriendo’ desde hace años de vertiginosa actividad). Linger está llamado a ser el sustituto de Rafael Ortega, será el que coja los ‘trastos’ lo que es todo un honor y toda una responsabilidad. Todos los sabemos y Rafael, además, se cuida de que esté preparado para ello. Javier lleva muchos años trabajando con denuedo. Lo hace tras una guardia en que no ha descansado en toda la noche o tras un campeonato en que se ha dejado las fuerzas y energías. Es como un ‘terminator’ que se reconstruye de sus propios pedazos juntando el líquido con aspecto de mercurio y retomando nueva forma. Pero es un ‘terminator’ bueno; no viene a acabar con nada sino a continuar lo que promete ser una larga saga de yudocas de élite (que no hablo de campeones ¡ojo!). ¿Es que no visteis la calidad de los niños-yudocas que pasaron por Juvenalia? Javier Linger está llamado a dejar huella (una huella profunda y firme) en la historia del yudo.
Gracias, una vez más Javi, por tu tesón. Gracias por permitirnos descansar cuando tú estás en el tatami dirigiendo una exhibición; por tu energía; por salir afónico de todos los últimos festivales en que te hemos dejado a nuestros alumnos a tu cargo. Gracias por ser como eres. No cambies y sigue ese ‘DO’ que ya hace tiempo has encontrado. En tu caso no es un simple ‘camino’ es una ‘autopista’ de la flexibilidad, de lo incruento, de lo fluido.
Unos 80 años de experiencia docente. Cuando se juntan el hambre con las ganas de comer… No conozco en mi mundo cercano un tándem como el que constituyen Rafael Ortega y Purificación Polo. Juntos llevan formando generaciones de maravillosos yudocas, de excelentes personas, de deportistas sobresalientes. Puri y Rafa son de esas parejas que uno lee, que sabe que existen a través de libros o revistas, parejas de leyenda; pero no se suele llegar a conocer una dúo de carne y hueso como éste. Se sabe de Brad Pitt y Angelina Jolie, por las revistas de cine del corazón (que se llaman). Claro que el ejemplo es malo y tiene poco que ver con Rafa y Puri. Tal vez me guste más el de Marie Skłodowska que continuó con los estudios que había comenzado con su marido Pierre Curie. Rafa y Puri no harán un gran descubrimiento científico, pero llevan más ciencia en sus vidas profesionales que todo el CSIC junto. Pero tampoco me acaba de satisfacer el ejemplo. Tal vez me atraiga más acoger en estas líneas el de Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sastre, que es bastante desconocido, pese a lo prolífico y a la riqueza que encierra. Además, su parte enigmática es sugerente, como también lo es ese misterio que representa el paso del tiempo por Rafa y Puri, dando a cada momento más consistencia a su labor, agrandando su leyenda cada curso, cada mes. Algo de magia hay en esa pareja que funciona como un corpus, como un todo. Es un tándem, un bloque, una maquinaria de dos cuerpos absolutamente sincronizados y con el mismo objetivo. Son el ‘YU’ y el ‘DO’, que juntos se entienden y por separado es otra cosa. El simple hecho de reunirnos una vez al año, y contemplar el resultado del trabajo de Rafa y de Puri es sentirse orgulloso de la ‘familia’ del yudo a la que se pertenece. Es ponerse las pilas y asumir el reto de acercarse lo más posible a los resultados que ellos consiguen con tan aparente facilidad. Es renovar el compromiso de seguir la línea que se nos marca, sabiendo que es tan complicado como sencillo parece en manos de Puri y de Rafa. Los niños chiquititos deben tener en cuenta esto, pues es importante para ellos, aunque hoy día no tengan capacidad para comprenderlo. Por eso, reunirnos en un tatami bajo una misma ‘bandera’, formando todos un mismo equipo, es algo más que una satisfacción; es un honor. Nos sentimos orgullosos de pertenecer a esta familia y todos los días debemos agradecer que la fortuna nos haya situado en ella. Cuando la entereza, la dignidad, la disciplina, el rigor, la profesionalidad… tienen nombres y apellidos lo que hay que hacer es tomar ejemplo. Que no se nos olvide.
EL YUDO SERÁ PROTAGONISTA Con el yudo como protagonista estelar se presentó la nueva edición de Juvenalia. En concreto le tocó al consejero de Deportes, Alberto López Viejo, presentar esta vigésimo novena edición de Juvenalia. Presume de ser la feria de ocio, música y deporte más importante dedicada al público infantil y juvenil de todas las celebradas en el país. La edición de este año, de acceso gratuito, abrirá sus puertas el 21 de diciembre. La asociación AYUDAS abrirá el horario de la mañana del sábado 22 de diciembre. Juvenalia permanecerá abierta al público hasta el día 30, en los pabellones 1, 3 y 5 de IFEMA. La instalación se cerrarán los días 24 y 25 de este mes.
El Pabellón 5 levantará las mayores ovaciones a poco que nuestros participantes realicen sus ejercicios como las vienen ensayando en las clases de yudo de las escuelas municipales de Parla y en el CEIP Ciudad de Guadalajara. Los profesores hemos puesto todo nuestro empeño en ello. En el pabellón 1 se prevé que la actividad más espectacular sea la pista de patinaje (que alguno anglófilos siguen empeñados en denominar ‘skate’. Se trata de un espacio de 450 metros cuadrados en el que se desarrollará un taller con clases de iniciación y perfeccionamiento. Rivalizando con la espectacularidad de esta modalidad de patinaje estará la plataforma de ‘snowtubing’, otro anglicismo. En esta modalidad de deslizamiento los chavales podrán montar en trineos sobre carriles de material sintético. La rampa tiene 6 metros de altura y 25 de longitud. También se contará, en este pabellón, con un taller de técnicas de circo, otro de reciclaje, uno más de artesanía, etc.
Un sillón gigante Nos ha soplado uno de nuestros deportistas del grupo de Yudo Total, que habrá un montaje muy llamativo. Nos lo dice de buena tinta, porque Marco Antonio Castellanos es el encargado de montar en el pabellón 1 alguno de los elementos de una zona de ‘hinchables’. Se trata de un sill´n de dimensiones colosales, que se colocará junto a un proyector. Os recomendamos echarle un vistazo.
El escenario Otra de las zonas que seguro contará con tanta afluencia de público como el tatami de yudo, será el escenario. Allí, se podrá disfrutar con actividades muy variadas, como las actuaciones musicales de Conchita, Melocos, Er Peche, Los Limones, Jaula de Grillos y Modestia Aparte. También habrá exhibiciones de baile a lo ‘High School Music’. Juvenalia también pretende ser un espacio en donde la solidaridad tenga cabida. Así, junto con la ONG Plan, se informará sobre proyectos en donde se reflejan las distintas realidades de la inmigración en los países de origen y destino.
Que no falte el deporte Juvenalia ha reservado todo un pabellón al deporte, el número 5. Allí estaremos en lugar estelar como corresponde al deporte de lucha que más creció en número de licencias en el último año. En nuestra tanda contaremos con nuestro maestro Rafael Ortega (8º Dan) y con su esposa Puri Polo (6º Dan) especialista en el yudo infantil, donde las haya. Además, los chicos podrán comparar lo completo que es nuestro deporte frente a otros más limitados como el bádminton, el fútbol sala, el elitista golf, el voley playa, etc.
Durante la feria se contará con la presencia de deportistas madrileños famosos, como el medallista olímpico de yudo Ernesto Pérez, que será uno de los grandes protagonistas. Nuestro amigo Ernesto, aprovechará, cin duda, para promocionar la candidatura de Madrid 2016 cuya oficina le fichó para afianzar las posibilidades de la capital española.
En estos días la prensa asturiana recoge la retirada de la docencia del maestro japonés Shu Taira, uno de los grandes del yudo nacional. Asegura en la entrevista a la que os enlazamos desde AQUÍ que le ha prometido a su esposa no volver a los tatamis… una pena.
La impresionante labor del maestro no deja, sin embargo, de servir de momento de reflexión. Precisamente a Asturias se ha desplazado ya en dos ocasiones nuestro maestro y amigo Rafael Ortega. Anda enseñando a profesores y cinturones negros (incluso altos grados) ‘otra forma’ de enfocar la didáctica del yudo.
En estos momentos el presidente de la Federación Asturiana de Yudo es Jesús Verano, un buen amigo y excelente yudoca, que conoce de sobra al maestro Taira. Sin embargo, el propio Verano en la presentación del primer curso de Rafael Ortega en Oviedo dio algunas cifras sobre licencias de adultos en su regional. Y avisó… haciendo las cosas como siempre nos va de esta manera. Por eso, el bueno de Verano pidió un esfuerzo de flexibilidad para empezar a conocer el ‘chocante’ método de Ortega.
No queremos establecer con esta reflexión ninguna comparación. En menudo jardín nos meteríamos y ya andamos demasiado ‘enjardinados’ en los últimos tiempos. Baste esta entrada en nuestro ‘blog’ para hacer hincapié en la suerte que tenemos. Lo decimos muy a menudo. En esta vida, a veces, la fortuna determina el todo (o el casi todo). El resto (un enorme resto, por cierto) quizás dependa de eso que los antiguos llamaban el esfuerzo, la superación… palabras que no consiguen hacerse inteligibles para muchos de nuestros jóvenes, según se empeñan en asegurar politicuchos y otros elementos (incluido el informe PISA, que tan macanudamente se empeña en dejar a nuestros escolares –¿por qué no a sus profesores?-)
JUVENALIA
Bueno, aprovechamos para recordar que el sábado día 22 desde las 10:00 horas de la mañana se podrá comprobar cómo aplican el ‘chocante’ método Ortega cientos de niños. En el Festival de Juvenalia comenzará la participación de los alumnos de Rafael Ortega y de los alumnos de sus propios alumnos o colaboradores (Purificación Polo, Wladimiro Martín, Javier Linger, Roberto Ruiz, Ignacio Iglesias…) a esa hora. Los primeros en participar serán los que conocemos como mangas azules (adolescentes de 13 y 14 años) junto a los cadetes. Son chicos en los que se aplica la norma latina de ‘citius, altius, fortius’ sin olvidar que siguen siendo seres humanos en proceso de evolución, en proceso formativo; se les sigue educando y no se les ‘entrena’ como en muchos otros lugares. Después de 25 intensos minutos, llegará el turno de los mangas amarillas (niños de 11 y 12 años) que comenzarán su actuación a las 10:25, pero que deberán estar en el ‘Punto de Encuentro’ entre 15 y 20 minutos antes.
Así seguirán entrando los siguientes turnos, siempre tras 25 minutos de participación de cada grupo de niños, debidamente separados por mangas, con arreglo al siguiente HORARIO:
10:00 - Comienzo actuación de mangas azules y cadetes (deben presentarse en el ‘Punto de Encuentro’ a las 9:45, como tarde)
10:25 – Comienzo actuación mangas amarillas –niños de 11 y 12 años- (deben presentarse en el ‘Punto de Encuentro’ a las 10:10, como tarde)
10:50 – Comienzo de actuación de mangas rojas –niños de 9 y 10 años- (deben presentarse en el ‘Punto de Encuentro’ a las 10:35, como tarde)
11:15 – Comienzo de actuación de mangas verdes –niños de 7 y 8 años- (deben presentarse en el ‘Punto de Encuentro’ a las 11:00, como tarde)
11:40 – Comienzo de actuación de mangas naranjas –niños de 6 años y menos- (deben presentarse en el ‘Punto de Encuentro’ a las 11:25, como tarde)
ALGUNAS NORMAS:
Los niños no podrán disponer de vestuarios en Juvenalia, por lo que deben acudir vestidos de yudocas y con calzado cómodo y fácil de poner y quitar
Se debe acudir al ‘Punto de Encuentro’ entre 15 y 20 minutos antes de la hora de comienzo de actuación del turno correspondiente
Todos los niños deben acudir sus bandas del color indicado por el profesor cosidas en las dos bocamangas de la chaqueta del yudogui
Todos los niños deben acudir con el escudo de nuestra escuela para guardar una imagen corporativa y facilitar que los monitores puedan vigilar su participación en el evento
Los padres acompañarán a los niños pequeños al ‘Punto de Encuentro’ (que estará debidamente señalizado) y los recogerán por la Salida, cuando hayan recogido sus regalos de participación
Si un niño llega cuando su turno ha comenzado pasará al tatami a completar su participación con los minutos que le resten a su turno
Si un niño llega cuando su turno ha acabado, podrá pasar, acompañado de un monitor o profesor, a por sus regalos, pero no podrá participar en el siguiente turno
Ningún niño podrá participar sin manga o en el turno de diferente color de manga a la suya El Festival de Juvenalia lo organiza la Federación Madrileña de Yudo, por lo que los premios son para los yudocas. No hay regalos para hermanitos, por muy chiquititos que sean. Hay un detalle (lote) para cada participante y sólo para los participantes (que deben tener su licencia en vigor y su carné debidamente actualizado)
Sentimos ser tan insistentes, pero nuestra experiencia nos aconseja ser ‘pesados’ para tener a todo el mundo debidamente informado y que ningún niño se lleve una desilusión por que sus papás hayan pasado por alto alguna de nuestras indicaciones. En todo caso, estas normas se establecen para el buen funcionamiento de un evento masivo en el que los protagonistas deben de ser, única y exclusivamente, los niños. Los adultos sólo estamos para colaborar en un día muy especial para nuestros yudocas: el día en que demuestran a sus familiares sus progresos y lo mucho que han aprendido en estas semanas. Hay que recordar que para muchos es su primera participación en público.
Agradecemos a todos su colaboración y esperamos que comprendan nuestra inquietud por que todo salga bien. Sólo queremos que, al acabar la jornada, nuestros alumnos hayan pasado el día más feliz de su carrera como yudocas. Así suele suceder en la mayoría de los casos y así pretendemos que siga la cosa. Por eso les animamos a que nos echen un mano y a que disfruten de nuestro gran día.