2.11.08

Excursión a Gredos

El tiempo acompañó

Regresamos algo cansados pero mereció la pena. La amenazante meteorología tampoco fue ningún inconveniente y, en conjunto, pasamos un fin de semana ‘de miedo’ como era propio de estas fiestas anglosajonizadas en jornadas de jalouines, si se nos permite la expresión. El caso es que nuestra excursión a Gredos resultó una agradable experiencia en la que hubo un poco de casi de todo. Tuvimos emociones, esfuerzos, risas y hasta sustos.

La partida fue temprano en la mañana del sábado día 1 de noviembre. Desde la puerta del Polideportivo Castillejos partimos en tres vehículos cinco adultos y seis niños (casi todos yudocas). Marco Antonio, nuestro guía, llevaba en su furgoneta a David Monforte, que acompañaba a Itziar Sánchez, Sonia Sieiro y Lidia García. Los profesores Wladi y Cristina llevaban en su coche a Miguel Serrano y José Manuel Sieiro. Por su parte, Jesús del Valle y su novia Yoli compartieron coche con Raquel Talabán.

La carretera estaba despejada y llegamos a la hora prevista a Lanzahita. Aprovechamos para subir a la casa el equipaje que no íbamos a necesitar y encender los radiadores para encontrar más cálido el ambiente, por la tarde. También compramos algunas viandas los que andábamos menos provistos de víveres. Y, en seguida, partimos desde Lanzahita hacia Guisando, pese a que las nubes estaban agarradas en la cordillera que se alzaba frente a nosotros.

Llegando al pueblo de Guisando se puede seguir en coche 4 Km. más al Norte, hasta la plataforma del Nogal del Barranco, donde termina la carretera. Allí hay una buena fuente y es posible ver a lo lejos el conjunto de los riscos de los Galayos. Nosotros no lo vimos por las nubes que tapaban los famosos riscos de Gredos, pero comenzamos la marcha con ánimos y las fuerzas intactas.

Como no había prisa ninguna ni teníamos metas impuestas ni marcas que batir, la marcha se adaptó a las necesidades del grupo. Nuestra intención inicial era la de medir las fuerzas para ver si llegábamos al refugio que se encuentra a 1.300 m. de altitud. Pero nos quedamos a unos metros, en una pequeña abertura de la pista, donde dimos buena cuenta de nuestros víveres y desde donde pudimos divisar el refugio Victory (con prismáticos). No fue lo único que divisamos. También comenzamos a ver multitud de cabras (muchas eran crías jóvenes). Estábamos en plena pitanza cuando dos machos de ampulosa cornamenta pasaron muy cerca de nuestro improvisado campamento. Dieron un pequeño rodeo muy cerca de nosotros y ascendieron en pocos minutos a cotas mucho altas de las que nosotros habíamos conseguido ollar. El espectáculo de la naturaleza, como siempre, volvió a ser sobrecogedor para nuestro grupo, a fin de cuentas, compuesto por ciudadanos de grandes urbes.

Cuando por fin bajamos a los coches notamos un curioso cosquilleo en las piernas que avisaban de que la caminata no había sido en balde (nuestros músculos habían estado un buen rato en acción). Ya cada cual en el coche que le correspondía bajamos a Guisando donde tomamos unos refrescos y los niños pudieron comprobar lo ariscos que eran los autóctonos de edades parecidas a las suyas.

Desde Guisando partimos hacia Lanzahita donde subimos a la casa a ir tomando posición (los niños) o alguna infusión (los adultos). A media tarde, tras animada charla, Raquel, Jesús, Yoli y Marco Antonio se despidieron para regresar hacia Parla.

Estamos en Halloween; estamos en pleno Valle del Tiétar

Quedaba mucha tarde y mucha noche por delante. Los niños andaban excitados ante las posibilidades que eso ofrecía, sin la presencia de sus padres, todos juntos y en plena celebración de Todos los Santos. Enseguida preguntaron por el lugar en que se encontraba el cementerio. Pidieron permiso para recorrer el pueblo y se organizaron de manera que, tras ducharse y asearse, fueron a dar un paseo. Al rato coincidimos con ellos en una cafetería en la que se encontraban jugando una partida en una máquina que proponía preguntas y respuestas. Pronto saltaron alborozados porque en la máquina había que buscar una serie de deportes y uno de ellos era el yudo (yudo con i griega). Luego acabamos en un pub en el que dimos cuenta de unas estupendas pizzas 'caseras' y algunos refrescos. Mereció la pena la larga espera hasta que la cocina dio por listas las tortas de origen italiano.

Finalmente, pidieron dar un paseo más, que no fue muy largo. Seguramente, la fatiga de tan agitada jornada empezó a aplacar los ánimos de encontrar ánimas y los chicos se retiraron a una hora bastante prudente a la casa. De ahí a quedarse todos dormidos todavía transcurrió un buen rato. Aún quedaban fuerzas y ganas de bromear. Pero se puede decir que descansaron lo suficiente hasta el día siguiente. A eso de las 9:00 empezaron a percibirse signos de actividad en el dormitorio (gran habitación) en que se habían organizado para dormir, todos juntos. Una cama triple, una sencilla y las literas daban para ello.

Por la mañana, ya levantados todos, costó un poco organizarse para desayunar y recoger las cosas. Luego, tenemos que agradecer la inestimable colaboración del padre de David Monforte que se tomó la molestia de acudir hasta Lanzahita desde Parla para facilitar el regreso. Lo previsto, dado que se habían marchado la tarde anterior dos conductores con sus vehículos, era dividir el grupo y que tres muchachos viajaran en autocar hasta Méndez Álvaro. No hizo falta al presentarse el padre de David en Lanzahita, antes de las diez de la mañana. Finalmente, a las 11:15 horas iniciamos el viaje de vuelta. En apenas unos minutos todos los niños cerraron los ojos y fueron durmiendo durante gran parte del trayecto.




NOTA: Tenemos un pequeño contratiempo con las fotos, que aparecerán en este reportaje tan pronto solventemos las dificultades aparecidas. De momento tenéis estas magníficas imágenes, tomadas de aquí y de allá (del dominio público de Internet). Damos gracias, desde aquí, a sus autores, por ejemplo al Ayuntamiento de Guisando y a los responsables de su magnífica página digital (http://www.guisando.net) de donde hemos tomado la mayoría de las fotos del singular pueblo (la Andalucía de Ávila), incluidas las dos antiguas.

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