10.4.20

Ideas del BJJ para yudo suelo

Aunque se trata de un vídeo de BJJ siempre hemos declarado que nuestro yudo suelo tiene conceptos cercanos a este deporte. No olvidemos que uno de nuestros alumnos, Sergio Cortés  (hoy profesor en la Escuela del Giner de los Ríos) fue campeón del mundo de "Grappling". Osea que hemos hecho nuestros pinitos en otros deportes similares al nuestro.

Además, el vídeo contiene muchas ideas y en poco espacio, por lo que puede resultar muy aprovechable para nuestros alumnos en estos días.

9.4.20

La cruz gamada


De vez en cuando viene bien eso de hacer balance. Es curioso pero la mente suele olvidar todo el mal que hemos causado; salvo dos o tres cosas que nos suelen atormentar. El resto, cosas buenas, nos hacen pensar que somos la caña. Para eso está el ego.

Es curioso también que a más juventud, más presencia del ego hay. Y menos de lo que llamamos alma (lo inexplicable, lo que no se razona) a pesar de las apariencias. Dicen que el ser humano es capaz de reconocerse, cosa que no sabe hacer ningún otro animal.

También hay una etapa en el niño en que le cuesta descubrir su ego por no tener claros los límites de su madre. Se confunde, en algunos casos, con ella.

Más adelante surge el egocentrismo. Hablamos de la etapa en que el niño conoce el mundo, que le rodea, según una sola perspectiva, la de él mismo. Muchísimo más tarde llega eso de empezar a comprender que cada cual tiene su propia realidad. Antes se pasa por una curiosa etapa; la del “cuñado”. ¿Y quién no tiene un “cuñado”, entendido éste como alguien capaz de imponer su criterio por encima del propio? Aunque no tenga autoridad. Para eso estoy yo que se la concedo toda.

Esta última etapa se conjuga muy bien con algo tan humano como la economía, entendida ahora como el ahorro de trabajo, tiempo u otros bienes o servicios. Y eso me lleva a reflexionar sobre los actos reflejos; aquellos que por economía (ahorro) realizamos sin que intervenga nuestro razonamiento (ni menos nuestro ego).

En estos días de confinamiento descubrimos que tenemos muchos actos reflejos que nos libran de pensar para hacer ciertas cosas. Al andar, simplemente, no necesito, a cada paso, recordar a que pie le toca moverse. Está bien.

Lo malo es cuando (por “cuñadismo”, por ejemplo) ahorramos el tener que pensar por nosotros mismos y aceptamos lo que otro nos induce a sentir como propio. Y peor todavía cuando pretendemos imponer nuestro (en realidad el del “cuñado”) criterio en gente con la que nos relacionamos. Es que eso de tener razón mola. “Así es si así les parece”, tituló Pirandelli su obra de teatro.

Algunos casos famosos se me ocurren ahora de eso de imponer la razón (y algo más) a lo bestia. Pienso ahora en Hitler y en sus hoy descabelladas teorías. Aunque, precisamente hoy, para algunos, lamentablemente, no sean tan descabelladas.

Hace tiempo, recuerdo ahora, que descubrí a uno de mis alumnos luciendo una cruz gamada en una red social. Me gustaba seguir a mis pupilos en las redes sociales por estar más cerca de ellos.

Llamé la atención del muchacho – buen chaval -, que pese a su corta edad, aceptó y retiró el símbolo. Creo que no tenía muy claro lo que simbolizaba.

Poco después me crucé con el padre – buena gente - y le comenté el incidente. No me quedó claro si el padre ya estaba al corriente o si no quiso dar importancia a lo sucedido. El caso es que a mí me quedó claro que ya había cumplido con mi parte y que, en todo caso, el padre del muchacho era él y no yo. Pero no dejo de reconocer que el suceso me dejó “enganchado”. Quizás más de la cuenta. Me hubiese gustado imponer mi criterio, que el padre se escandalizase un poco… Yo que sé.

Hoy día pienso que actué debidamente. Como profesor del niño intenté explicar que me parecía mal el uso que hacía del símbolo. Poco después, cuando me tropecé con el padre, le comenté, sin acritud alguna, lo sucedido. Creo que lo hice bien, sin hacer daño a nadie, ni pretenderlo.

Otra cosa es que hoy en día, seguramente, no me habría quedado “enganchado” en lo sucedido. Que cada cual piense lo suyo. Y no me refiero ahora al muchacho, que seguramente construía su criterio en base al de su padre (o al de algunos amigos).

8.4.20

Tiempo de maduración


Recuerdo hace muchos años, en mis comienzos como prometedor profesor de yudo, cuando parecía que me iba a comer el mundo, que entregué unos “tests” a mis alumnos. Una de las preguntas indicaban que cómo veían a su profesor de yudo o algo así. Hablamos de un colegio de Torrejón de Ardoz seguramente en la década de los 80.

Recuerdo, decía, que un niño contestó algo diferente a los demás que me causó honda impresión. Se quejaba de que su profesor siempre le estaba gritando y metiendo prisas. Yo debía de ser para él un agobio. Seguramente yo pensaba que lo estaba haciendo de maravilla y que lograba un nivel de exigencia alto en todo mi grupo.

Al principio no me sentó nada bien la crítica, pero, afortunadamente, no me cerré y supe escuchar. Me llevaba una lección que nunca he olvidado. Tanto que creo recordar que el niño se llamaba Alberto Martín Loeches.

El caso es que enseguida comprendí que una cosa es animar y otra empujar. Me di cuenta de que, sobre todo en el yudo – también en la vida, por tanto – cada cuál tiene su ritmo. Cada cual tiene su proceso de maduración y hay que respetarlo. De nada vale querer llegar antes de lo que corresponde. Se necesita un tiempo; cada cuál necesita un tiempo.

Y todo ello para no llegar al mismo sitio. ¡Encima! Como para que venga alguien a empujar.

Bien es cierto que el buen profesor de yudo debe estar atento a que nunca se cometa vagancia. Sobre todo si hablamos de un grupo de pupilos que sabe para lo que está ahí. Un grupo de alumnos a los que les gusta el yudo y quieren llegar a lo más alto (de cada cuál).

Como decía Anton Geesink, un buen profesor es un buen observador.

Nada se debe de escapar desapercibido. Hay que motivar al que lo necesita y dar tiempo suficiente al que lo requiere.

También recuerdo mi lectura de Summerhill de A. S. Nill, durante mi juventud. El autor recogía experiencias de la escuela que dirigió en las cercanías de Londres. Allí trató de encaminarse hacia la verdadera educación progresista, con autorregulación de los propio niños. Relataba multitud de casos en que los niños parecían perderse en la molicie sin seguir cursos académicos. Esos mismos niños, cuando encontraban su propios intereses y motivaciones acaban el bachillerato, por ejemplo, en un par de años sólo. Es decir que iban a su marcha. Tardaban en arrancar pero luego iban a toda pastilla.

Claro que con todo esto habría mucho que hablar de la vocación. Pero hoy no toca. La reflexión venía por el tiempo y el vigoroso profesor que no se lo concedía a uno de sus pupilos. Vamos a suponer que la vocación ya la tenía el muchacho, de momento y en otra hablamos de la vocación.

Nos gustaría añadir que aquel muchacho llegó a ser campeón del mundo de yudo o de algo parecido. Lo ignoramos y podemos añadir que de yudo seguro que no. Pero quizás con el descubrimiento del joven profesor se logró al menos que el niño (de unos nueve años) fuera feliz practicando yudo. ¿Es poco?

4.4.20

"Yo" y "mi"

Han sido muchos errores y algunos aciertos. Ojalá los errores hayan sido perdonados (yo ya me he perdonado). Ojalá alguien aprecie los aciertos.

La vida son muchos errores y alguno aciertos. Uno de ellos es, a mi entender, mantenerse al margen de cuestiones que a uno no le conciernen. Guardarse la opinión (siempre respetable opinión) si no está fundamentada.
Una cosa es decir tengo frío y otra, muy diferente, es saber que hace frío (nadie lo sabe). Máxime cuando, a poco que se reflexione, se descubre que cada cual fabrica su propia realidad. O sea, que hay tantas realidades como los que la interpretan. Dicen que en mecánica cuántica, todo hecho depende del observador. Dicho de otro modo, que la realidad depende de quien la mire. Siempre me ha fascinado este descubrimiento que viene, nada menos, que del terreno de lo científico.
Dicen que un viejo samurái tuvo que salir de viaje dejando solas en casa a su esposa y anciana madre. Pasaron muchos día y el samurái regreso de improviso con la noche ya echada. Se dirigió a su habitación donde encontró a su esposa dormida en la cama. Junto a ella adivinó el bulto del cuerpo de quien enseguida supuso su amante. Así es que sigilosamente desenvainó su katana y, con ella, de certero movimiento, casi en silencio, asestó mortal estocada a su rival.
Su esposa entonces despertó para comprobar la tragedia. En medio del llanto acertó a explicar al samurái que acababa de matar a su anciana madre. Durante la ausencia de su esposo, disfrazaba a la vieja para que pareciese que seguía durmiendo con él.
Vaya forma de interpretar la realidad.
Hoy asisto a la lucha de una madre para que su retoño no se cargue de responsabilidad porque no le han llegado, vía Internet, a su profesor, ciertas tareas que daba por enviadas. En el fondo la queja va contra el sistema educativo y no contra el profesor al que agradece su implicación en momentos difíciles. Y pienso que la misma queja se puede plantear contra los políticos, contra los banqueros, contra la monarquía, contra el sistema capitalista… contra la vida. Es una buena queja, que mueve a profundas reflexiones. Ya se ha hablado mucho del tema. ¿Para qué le sirven las derivadas a un pintor o a un fotógrafo? ¿Para qué le sirve dónde situar a La Montaña dentro de la Revolución Francesa a un médico? Si a cambio lo que subyace es la eterna pregunta por la felicidad.
Yo no tengo la solución y menos me voy a permitir dar consejos. Me gustaría inducir a no entrar al trapo, pero… ¡no soy quién!
Es verdad que no le digo a nadie que ha de ser inactivo. Yo voy a manifestaciones. Yo soy de ADENA (pago religiosamente el recibo). Yo, yo, yo.
Tampoco le digo a nadie que escriba dando una queja (ya lo hago yo cuando no tengo más remedio). Ni digo a nadie que funde un partido, ni una asociación... (ya presido una profesional y no hace nada). Otra vez yo, yo, yo…
Decía Yigoro Kano que a pesar de las apariencias “yo” y “mi” son el factor más descuidado en el pensamiento humano.
En el conflicto con el sistema educativo de la madre y su retoño a mí me parece que la frase de Yigoro Kano cobra gran valor. Pero es verdad que en el “yo” es difícil de separar quienes realmente somos de quienes forman parte de "mi" “yo”. Es decir que los “mis” se adentran en mi ego por así decirlo. Y más para una madre que siempre siente a su hijo tan dentro. Y más cuanto más joven sea éste. (Así debe de ser por otra parte, creo yo). Pero, a última hora, como decía Yigoro Kano, cuidemos el yo (y el mi) recordando hasta dónde llega y dónde empieza el de los demás.

Ojalá hubiera una receta para enseñar a ser padres. Para saber transmitir a nuestros hijos cómo resolver sus propios problemas. Yo no la tengo. Ni siquiera sé solucionar mis problemas.

25.3.20

Las normas


Hoy hablamos de los niños (y de las niñas, faltaba más). Sólo recordamos que nosotros hemos sido niños (también) contemplándolos. Y en estos días en que los tenemos confinados, junto a nosotros, es un buen momento para reflexionar; sobre ellos y sobre nosotros - ¿sobre quienes más se puede reflexionar? -.

En nuestras clases solemos tener normas para todos y procuramos ser inquebrantables (no nos saltamos las normas por nadie). Eso nos lo suelen agradecer los muchos niños a los que nos dirigimos (y no tanto sus padres o madres). Éstos suelen tratar de introducir la excepción. Y esos son los momentos en que más inquebrantables conviene ser. Por el bien de la norma, de la convivencia… Además, y muy importante, los propios profesores de yudo procuramos cumplir dichas normas. (Eso también nos lo agradecen).

Nosotros damos las clases sin tener sonido en el móvil y por tanto sin cogerlos, durante las clases, por ningún motivo. No llevamos camiseta bajo la chaqueta del yudogui, tampoco calcetines. Procuramos no pisar ningún tatami, pedimos paso al mismo, si ya está ocupado cuando llegamos. Guardamos las normas (incluidas las de cortesía como saludar al llegar, pedir perdón si llegamos retrasados, despedirnos al irnos…).

Pero además solemos dar una explicación coherente por cada norma que damos. No se sale de la clase para nada, porque se imparte para todos a la vez y al mismo tiempo (orinar se hace antes de entrar a la clase o al salir de la misma). No se bebe en las clases y por tanto, no se pueden pasar botellitas de agua (se acaban cayendo y mojando nuestro tatami, además de que beber estimula a orinar y está prohibido salir de la clase).

Hemos escuchado excusas peregrinas como “si no bebe tose” o “tiene cistitis” y solemos decir que son buenos motivos para quedarse en clase hasta que se solucionen dichas cuestiones. ¡Qué chungos somos! Lo cierto es que esos síntomas suelen desaparecer por arte de birli birloque. Pero en todo caso nos llevan a otra reflexión; al derecho que tienen nuestros retoños de solucionar por sí mismo ciertas cosas (sed, ganas de orinar, frío). No pasa nada porque uno sienta dichas sensaciones y aprenda a controlarse.

Lo de colar a un niño con camiseta bajo la chaqueta es un clásico (sobre todo en invierno). Si le dices algo al niño suele venir bien aleccionado y contesta que lo ha dicho su mamá. A lo que le solemos contestar que en nuestras clases de yudo no tiene autoridad. El caso es que normalmente el niño accede a dejar su camiseta junto al resto de enseres (zoris o zapatillas), pero al acabar la clase se lo explicamos a su madre. Suele argumentar que está un poquito malo a lo que le contestamos que entonces puede pensar en los demás y aislar a su retoño. Además damos otra explicación. La camiseta suele ser contraproducente dado que se suda y no se retira al acabar la sesión de yudo, sino que, “tal cuál”, se le pone un abrigo sobre la chaqueta del yudogui y “para casa”. Con ello, la camiseta actúa como un radiador en un coche y a la más mínima ráfaga de viento lo que provoca es bajar la temperatura corporal y agravar el estado del que está “un poco resfriado”. Y toda esta explicación vale para las niñas que sí pueden llevar camiseta blanca – lo dice el reglamento – entendiendo que es la de yudo y al acabar la sesión también se la quitan eliminando humedades por el sudor y, por tanto, la posibilidad de que actúe como un refrigerador de coche, como antes hemos comentado.

La cosa es que el niño, desde bien pequeño, tiene muchas más capacidades de las que conocen (o reconocen) sus progenitores. Decía el genial Gila que “rebeca es lo que se ponen los niños cuando las madres tienen frío”. Y es normal… Lo hemos pasado muy mal (sobre todo nuestros abuelos y padres) y no estamos dispuestos a que nuestros retoños pasen por lo mismo. Lo malo es que a cambio les sustraemos la posibilidad de que experimenten (y solucionen por sí mismos) ciertas cuestiones fundamentales. En estos día suele ser un clásico eso de “me aburro”. Y lo dicen personitas rodeados de juguetes, aparatitos tecnológicos carísimos, abundante material de oficina y hasta de artes gráficas, libros que jamás leerán al completo, películas…

A veces reflexionamos si volveríamos a ser capaces de conquistar América, como hicieron nuestros ancestros. (Claro que América ya estaba conquistada por tribus indias que fueron invadidas). Se podrían volver a juntar ejércitos de hombre fieros como lo eran la mayoría de los de nuestra nación cuando se enfrentaron (y dominaron) a gentes desconocidas. Cuando se enfrentaron a las adversidades de junglas que no conocían, cuando surcaron mares por los que no se había antes navegado… No hace tanto.

En estos días nos damos cuenta de que tenemos niños, del valor de la educación y de que son como nosotros. Pero hay diferencias. Conforme a lo que solucionen hoy se posicionarán en la vida. Ellos no han elegido estar confinados en casa ¿Ustedes sí? Es una norma para todos, como las de yudo. Actúen en el presente, el futuro ya llegará. No pierdan esta gran ocasión para actuar, sobre todo en cada cual, recordando que los niños son espejos. Nos reflejan a nosotros. Por eso es tan importante nuestra propia actitud, para servir de ejemplo y que nos reflejen cuestiones positivas que, a su vez, verán en nosotros (en nuestros espejos). ¡Que gran oportunidad de educar a esas joyas maleables que son nuestros hijos!

NOTA: Al acabar este escrito nos hemos dado cuenta de que nos hemos dejado sin hablar de los pendientes y nos parece importante el hacerlo.


Muchas son las niñas que acuden con pendientes a las clases de yudo y solemos recriminarlo. Si hacemos la vista gorda no es porque nos parezca baladí esa norma, sino más bien porque vemos infructuoso nuestro esfuerzo. También dejamos de dar “puntos” a los niños al acabar las clases. Muy pocos se acordaban de traerlos al comenzar la última clase de cada mes. No cumplían la norma.

La cosa es que no se puede llevar pendientes, ni adornos metálicos o rígidos en el pelo, porque lo dice el reglamento, que también marca que el pelo largo (chicos y chicas) debe ser recogido con goma o material similar (no horquillas ni elementos rígidos). Una vez más lo pasamos a explicar.

Los yudoguis son del tejido de lo que se ha dado en llamar “granos de arroz” por lo que es fácil que se suelte algún punto, que tenga sueltos algunos hilillos. Con ello puede llegar a pasar que dichos hilillos sueltos se acaben enganchando en los pendientes, por ejemplo. Entonces, como estamos en una clase de un deporte de lucha, no resulta inimaginable que se produzca un tirón o gesto por el que la orejita sobre la que estaba dicho adorno sufra una lesión. Lo hemos visto. A lo mejor entonces nos recriminan no haberlo avisado.

Eso sí… nos suelen poner como excusa que los pendientes no se pueden quitar. Ojalá sea verdad.

NOS VEMOS EN LOS TATAMIS

22.3.20

El yudo y el zen


A lo mejor a estas alturas alguien se ha dado cuenta de que escribo por escribir. Yo ya me había dado cuenta hace unos días. Escribo como manera de pasar el rato y eso es algo que ha cobrado suma importancia en estos días de reclusión: algo hay que hacer. Por eso doy efusivamente mis gracias a todo el que se toma la molestia de leerme.

Hoy día nos damos cuenta de la importancia de tener una casita amplia y con jardín. La mía – que no es mía – es pequeña y sin jardín. Nos damos cuenta de la importancia de la convivencia, de no estar solos, pero tampoco en manada; y todos confinados. Yo vivo en un hogar pequeño donde somos seis personas - una de cinco añitos – y una sale a trabajar a diario.

Entonces cuál es el secreto… Lo primero tener la certeza de que puedes ser el siguiente y no por ello relajar las precauciones que ya todos conocemos y me refiero a cosas tan sencillas como lavarse las manos, no tocarse la cara, no toser en público… y no cosas peregrinas, que también todos hemos oído. Y no las repito.

También ayuda la salud de lo de dentro que en estos momentos todos tenemos más cerca; la paz interior, el alma, la plena consciencia, la resiliencia… Cada cual la llamará como quiera.

En estos días en que están de moda las teorías de mindfulness, la bioneurodecodificación (o bioneuroemoción), el yoga, la meditación, la acupuntura, el tarot… lo usual es mirarse dentro. Más nos vale. Y aprovechar para ser mejores -que falta no hace -, para ver, no obstante, lo mucho de bueno que tenemos – nosotros y los demás – todos. Estaría bien que, a partir de ahora, aprendamos a escuchar cuando nos hablen y no sólo a fingirlo, en el mejor de los casos. Estaría bien aprender a respetar a todo el mundo como queremos que nos respeten a nosotros (y hablo también de políticos a los que alguien ha votado y sobre todo hablo de técnicos que seguro que saben más que yo). Estaría bien aprender a hablar con el corazón más que con la razón, aún cuando se incurra en más de un error. Aprender también, ya de paso, a pedir perdón con respeto, (cuando uno se equivoca), con humildad, con propósito de enmienda (y eso incluye reparar el daño y, sobre todo, perdonarse). Estaría bien que cada cual cumpliera su parte sin esperar a ver qué hacen los demás (de nuevo volver la mirada hacia uno mismo, hacia el interior de cada cual).



Parece que entre nuestras muchas virtudes está la de olvidar pronto. Eso está bien, siempre y cuando se haya aprendido la lección. De modo contrario estamos condenados a chocar en la misma piedra, se pierde una gran oportunidad. Y como ésta, pocas vamos a tener.

Yo soy yudoca y por cuestiones personales me veo impedido a practicar movimientos y ejercicios físicos que antes me resultaban familiares. Con ello me he movido hacia principios fundamentales y hacia aspectos más filosóficos de mi querido deporte; los hay. Ayer mismo, en este espacio recordaba algunos valores del yudo que creo pueden venirnos muy bien. Hoy traigo a colación dichos valores recordando que en su origen, el yudo tiene mucho que ver con los samuráis y que éstos a¡también tenían mucho que ver con las doctrinas zen.



Recordamos que el zen es una escuela del budismo (majayana). Dice la Wikipedia que, “como toda escuela budista, el zen tiene su raíz en la India, aunque sólo en China adquiere su forma definitiva. La palabra zen es la lectura en japonés del carácter chino “chan”, que a su vez es una transcripción del término sánscrito “dhyana”, traducido normalmente como “meditación”.

Hay muchos maestros que se quejan de que al entrar a formar parte el yudo dentro de la familia de los grandes deportes se han perdido esos valores de origen zen. También es verdad que gracias a incluirse el yudo en la familia olímpica y, sobre todo, gracias a la victoria del gigantón holandés Anton Geesink en los primeros juegos en que el yudo fue olímpico (en Tokio, nada menos y ganando al campeón nipón), - gracias a ello decíamos –, el yudo se universalizó. Pasó de ser una modalidad regional a ser un deporte universal. Y eso es importante mientras queden maestros o profesores que le den su justa importancia a los principios fundamentales del yudo, a sus concomitancias con el zen.

El catedrático Juan Antonio Cecchini en su obra “El judo y su razón kinantropológica” empieza diciendo que “el lexema competición, cuya etimología arranca del vocablo latino “competere”, que significa “buscar conjuntamente”, en pocos deportes cobra tanto sentido como en las modalidades de combate”. Por ahí vamos bien, pero, no obstante, el mismo autor (Cecchini) nos recuerda, amparado en numerosos estudios internacionales que se permite hacer dos importantes afirmaciones. “ La primera es que la práctica del deporte, tal y como en la actualidad se está implementando, no desarrolla valores; y la segunda es que incluso, bajo determinadas circunstancias, los resultados pueden ser justamente los contrarios”. Y estamos plenamente de acuerdo. De ahí que defendamos (al menos en el yudo, que para eso los tiene) centrarse en los valores que hemos llamado filosóficos. En los valores espirituales.

De ahí eso que solemos decir a nuestros competidores de que no es tan importante vencer al contrincante como vencerse a uno mismo. Por eso mismo apostamos plenamente por la famosa frase que todos manejamos de que “no es tan importante ser mejor que el rival, sino ser mejor (uno mismo) que el día de ayer”. Eso indica que nosotros centramos nuestro trabajo (cumplimos nuestra parte, como el famoso cuento del colibrí) en mejorarnos – nosotros- y no en estudiar a los contrarios – los otros -. Así lo procuramos inculcar.



Animamos a participar a nuestros adolescentes alumnos en lo que se llaman competiciones oficiales (pero no obligamos), porque creemos que son un buen lugar para buscarse a uno mismo, siempre con valores, como el de arriba, presente. Se trata de un buen escenario para dar lo mejor de uno mismo, para conocerse y mejorar… Para cumplir (como el colibrí) con la parte de cada cual.

Ya que hemos hablado varias veces de él, para finalizar, os dejamos aquí el cuento del colibrí que hemos encontrado navegando por Internet.

Aquel día hubo un gran incendio en la selva.
Todos los animales huían despavoridos. En mitad de la confusión, un pequeño colibrí empezó a volar en dirección contraria a todos los demás. Los leones, las jirafas, los elefantes… todos miraban al colibrí asombrados, pensando qué demonios hacía yendo hacia el fuego.
Hasta que uno de los animales, por fín, le preguntó: “¿Dónde vas? ¿Estás loco? Tenemos que huir del fuego”.
El colibrí le contestó: “En medio de la selva hay un lago, recojo un poco de agua con mi pico y ayudo a apagar el incendio”.
Asombrado, el otro animal sólo pudo decirle “Estás loco, no va a servir para nada. Tú solo no podrás apagarlo.
Y el colibrí, seguro de sí mismo, respondió:

“Es posible, pero yo cumplo con mi parte.”


NOS VEMOS EN LOS TATAMIS

21.3.20

Muchos ánimos yudocas. Lo estáis haciendo muy bien


Nos habíamos propuesto no hablar más de coronavirus ni del COVID-19, pero, en estos días de confinamiento, es inevitable. Lo haremos indirectamente, intentado dar ánimos, pero lo vamos a hacer; qué remedio.

Antes de nada deciros que nos sentimos muy tristes de no poder gozar de vuestra presencia con la que tan felices éramos; ahora lo sabemos, mejor todavía.

Pero no pasa nada; recordad que ante todo somos yudocas. Sabemos adaptarnos a todo lo que nos echen encima. Somos resilientes, ya lo sabéis. Y lo estamos haciendo bien. Lo que deseamos es que, en estos momentos, todos estéis bien y también los vuestros. Nosotros: siempre bien. Y dándoos muchos ánimos para perseverar en vuestros esfuerzos. Como decimos al entrar calzados en el tatami… “si no lo hacéis por vosotros - el descalzaros – hacedlo por los demás”. Gracias por la empatía de todos buen yudoca. Es como cuando ayudamos a algún cinturón más bajo que nosotros sabiendo que ya hemos pasado por ello. Aplicamos el mutuo beneficio… “lo que me ayuda a mí ayuda a todos, lo que beneficia a todos me beneficia a mi”.

Esto es como cuando vemos cerca el final de un combate (a mi me gusta llamarlos “encuentros”) y ya cerca del final nos empatan y hay que ir a la prórroga que supone la técnica de oro. Hay que ser muy fuerte mentalmente para afrontarla en esas circunstancias y. Más aún, para dar el máximo (y ganar). Pues parece que en esa estamos. Seguramente que algunos ya se sentían vencedores y vamos a ir, sí o sí, a la técnica de oro. Se nos va a pedir fortaleza mental; que no pensemos en el futuro y que saquemos nuestro 100%, nuestra mejor versión, sin pensar en el siguiente encuentro. Muchos ya habéis pasado por ello y sabéis de lo que hablo y los que no… tiene una gran ocasión de “hacer” yudo, del bueno.

Recordad que uno de los fundamentos del yudo es hacer sociedad, como variante del principio del mutuo beneficio. Pues qué mejor momento que éste para “hacer” yudo. Hagamos sociedad como buenos yudocas.

Os hemos ido dejando tareas y vídeos técnicos. Es importante que en estos días no perdáis la forma física. Pero aún más importante es cuidar la salud mental. A lo mejor no te habías dado cuenta de que lo haces cuando practicas yudo; de que además de entrenar cuidas tu salud mental. A través del esfuerzo físico desarrollas cualidades como la resiliencia, el poder mental, la disciplina… Piensa que en estos días también puedes desarrollar estas cualidades. Por eso te pedimos, por ti y por los que te rodean, que aproveches para ser yudoca, en todo momento (en estos días más que nunca).

Muy pronto…

NOS VEMOS EN LOS TATAMIS

19.3.20

Circuito de yudo



Os vamos a dejar aquí una tablilla para que podáis en estos difíciles días entreteneros un poco. Se trata de una tablilla para un circuito y os lo vamos a explicar. Antes de nada os diremos que lo conocéis básicamente porque lo tenemos como uno de nuestros calentamientos (cuando el profesor se pone en frente y los alumnos van contando en orden cada ejercicio). Lo que pasa es que lo hemos adaptado para que cada ejercicio lo practiquéis un tiempo, en lugar de un número de repeticiones.

Coged en cronómetro, sacad la tablilla por la impresora y tened a mano un bolígrafo. El primer día podéis empezar por los ocho primeros ejercicios y si se os queda “corto” subir a los doce cuando vayáis estando en forma. (Pero no es necesario).

Cada ejercicio se hace 30 segundos y a continuación se anota el número de veces hecho en total en la columna de cada fecha (cada día una columna, que previamente marcáis -arriba– con la fecha del día en que lo hacéis).

Entre cada ejercicio os tomáis otros 30 segundos que podéis-debéis aprovechar para descansar y anotar el total de cada ejercicio. Al final de cada columna podéis anotar el total de repeticiones de todos los ejercicios para poder valorar el progreso entre una sesión y otra.

Lo ideal es empezar, como se ha dicho, con ocho ejercicios durante 30 segundos y al acabarlos todos tomarse unos cinco o diez minutos antes de hacer una segunda vuelta. Para progresar lo ideal es alargar el tiempo en que se realiza cada ejercicio y acortar el tiempo de descanso entre cada ejercicio. Lo ideal (pasados unos cuantos días) sería acabar el circuito sin descanso (del tirón) entre cada ejercicio.

Cualquier duda al correo judominator@hotmail.com. No perdáis vuestra forma física, ni tampoco la mental. Manteneos activos (ocupados). Y no olvidéis que pronto…

NOS VEMOS EN LOS TATAMIS.

15.3.20

La profesora Naira sigue entrenando en estos días

Algunos en el club predican con el ejemplo para servir de inspiración a nuestros valientes alumnos.



1.3.20

Aclaración sobre las licencias

NO ES OBLIGATORIA LA LICENCIA DE YUDO (a nadie se le obliga a tramitarla), pero conlleva tres grandes ventajas:

- Posibilidad de asistir a las actividades de la Federación

- Seguro de accidente deportivo

- Reconocimiento de grados

Es cierto que no recomendamos la mayoría de las actividades de la Federación para los más pequeños, pero no es menos cierto que acudimos (para ellos) a los festivales de Navidad, por ejemplo. Además, los mayores acuden a muchos entrenamientos, competiciones… Al club le cuesta mucho dinero, todos los años, estar dado de alta en la Federación, para ello.

En cuanto al seguro de accidente deportivo tienen que ir SÓLO a los centros concertados y con el CHEQUE (y el parte) que facilita el profesor, para los ACCIDENTES.

Finalmente, para tener un grado reconocido hay que tener la licencia, pero no basta. También hay que abonar las tasas correspondientes (gasto independiente de lo que cuesta la licencia).

26.2.20

Los kius o cinturones de colores


En Japón, de donde es originario nuestro querido yudo., el obi (cinturón) no es prenda íntima y por tanto no se lava con ello se va oscureciendo con el tiempo. Seguramente esta es la explicación de que primero llegue a ponerse parduzco y luego negro. Lo que está claro es que en Japón sólo existe el cinturón de color blanco, marrón y negro; también blanco y rojo y rojo.

Parece ser que el maestro Kawaishi, harto de la típica pregunta (maestro ¿cuándo paso de cinturón?) ideo los cinturones (kius) de color amarillo, naranja, verde y azul, por motivos obvios (para sus impacientes alumnos accidentales, sobre todo franceses)

Otro francés y al parecer alumno de Kawaishi, el maestro Roland Burger se trasladó a España a impartir clases de yudo. Importó los colores de cinturón y dio un paso más, sobre todo para sus alumnos infantiles. Introdujo los cinturones de medios colores (Blanco-amarillo, Amarillo-naranja, Naranja-verde, Verde-azul y Azul-marrón), también por motivos obvios.

Hubo un tiempo en que los profesores titulados por la Federación, según su grado profesional (Monitor, Entrenador regional y Entrenador nacional), podían dar vigor a esos cinturones con su firma en un documento correspondiente. El Entrenador nacional estaba legitimado para firmar hasta el marrón, mientras el monitor tenía restricciones (sólo hasta verde, en algún momento).

Un maestro de Alcalá de Henares, el maestro Sánchez Trillo ideó un documento que fue el germen de los carnés en que se pegaban (pegatina) los kius (y luego se firmaban) La federación vio ocasión de hacer negocio y estableció la fórmula por la que se vendían esas pegatinas de kius. Se cobraba un tanto al profesor y se dejaba a su consideración lo que el cobrase finalmente. Por ahí llegó que no hubiese muchas críticas al nuevo sistema, tan alejado del espíritu japonés; el colectivo de profesores también vio ocasión de negocio. A nadie le amarga un dulce.

Mucho más recientemente (hace un par de años aproximadamente) se dejó de fabricar el carné de kius o cinturones de color hasta marrón incluido. Pero el sistema se sustituyó por un vistoso sistema de tarjeta plastificadas (como las del banco), cada una del color del cinturón correspondiente. Y se siguieron cobrando (actualmente a 12 euros incluido el diploma correspondiente).

Los niños y alguno de sus padres y madres no daban la importancia debida al carné de grados y en alguno casos lo extraviaban. La Federación velaba en ciertas ocasiones (competiciones o diversas actividades) por que el interesado presentase dicho carné). Si le faltaba alguna pegatina al niño se ha llegado a cobrar, tras apercibir a su profesor, en plena instalación municipal las famosas pegatinas que le faltasen. Para evitar esta situación, algunos profesores acudían a la Federación a solucionar el problema antes que este apareciese. Hubo un tiempo, en estos casos, en que presentando los correspondientes diplomas, se anotaba (digitalizaba) en la ficha del interesado y se resolvía el problema. Paso un tiempo y se dejó de validar diplomas. Algún profesor (lo sé por experiencia) ha tenido el amargo cometido de explicárselo a la compungida madre que se vio obligada a abonar por segunda vez dichos kius, si no no podía participar en algunos eventos. Hoy dicho alumno no sigue practicando yudo.

Cuando se sacó el actual sistema de tarjetas (kius) no se dio por adquiridos los anteriores cinturones de colores pegados en el carné y anteriores a los colores que los interesados fuesen adquiriendo. A dichos deportistas se les conmina a presentar el carné con las pegatinas correspondientes. Todo ello sin haber informado a los verdaderos interesados (o sus progenitores, al ser menores de edad). O sea que ya no vale el que presentes, por ejemplo, la tarjeta de verde firmada por un profesor titulado si ese es tu grado; eres tú el que debe demostrar que también pasó por Blanco-amarillo, Amarillo, Amarillo-naranja, Naranja y Naranja-verde. Ya se sabe que hasta la categoría infantil hay que haber adquirido los medios cinturones y sólo a partir de la categoría cadete basta con tener la de los cinturones completos (Amarillo, Naranja, Verde, Azul y Marrón). Tampoco de esto se informa, que sepamos, a los interesados desde la Federación y se deja dicha tarea al buen criterio de cada profesor.

Pero de pasada hemos apuntado la clave. Lo hemos hecho cuando0 hemos dicho eso de que “cuando se sacó el actual sistema de tarjetas (kius) no se dio por adquiridos los anteriores cinturones de colores pegados en el carné y anteriores a los colores que los interesados fuesen adquiriendo”. La palabra adquirir es la clave.

En el ejemplo que hemos puesto, el del cinturón que sólo lleva la tarjeta de verde y no demuestra haber adquirido los anteriores (cinco en total), dejaría de ingresar, nada menos, que 60 euros, a precios actuales, en la Federación (con la de sueldos y gastos que tiene).

Hace poco una serie de profesores hemos manifestado, unos más airados y otros menos, nuestro malestar por el hecho de que en los próximos campeonatos zonales (de las categorías infantil y cadete) se exija el cinturón verde mínimo en categoría infantil y el azul en la categoría cadete, para participar. Esta norma es nueva (de este año). En mi caso yo pensaba que la fase zonal la costeaba la Comunidad de Madrid y parece ser que ya no es así. Que la Federación haga lo que crea conveniente. Acataremos la nueva norma. De hecho el año pasado, una niña de nuestro club (que dicho sea de paso, este año ha decidido no ir) se clasificó en el Zonal y no tenía el correspondiente kiu para participar en el Autonómico (Fase Sector del Campeonato de España). Su padre aflojó la cartera hasta ponerse al día para que la niña siguiese adelante. Lo que en un campeonato valía no valía para el siguiente en el que su error fue clasificarse. Con la nueva norma eso queda evitado. Gracias.

Yo me pregunto de dónde ha salido esa nueva norma. No lo sé. ¿Había otras alternativas? ¿Se ha consultado con el equipo de profesores? ¿Responde a motivos deportivos, de selección,burocráticos o mercantilistas? Puede ser sólo por seguridad de estos chicos que entrenan con cinturones superiores. La seguridad es un buen principio, a alguien habrán consultado, pero yo no tengo información alguna.

Una de las acepciones de “Federación” en el diccionario de la RAE dice: “Unión estable… en la que la relación entre los miembros se ordena bajo los principios de unidad, autonomía, jerarquía y participación”, se refiere a federación de estados, pero me quedo con los principios que cita.

En los tiempos que corren me gustaría que mencionase el de transparencia. Que una Federación (mi Federación) tuviera por costumbre el de informar de las cosas importantes que afectan a aquellos de quienes reciben parte de su peculio. Me gustaría tener más sensación de que se respeta al colectivo de profesores en cuestiones importantes que afectan a sus pupilos.

Que nadie se me ofenda. Estoy ejerciendo mi derecho a expresarme y no quiero hacer daño a nadie. Este escrito sólo persigue informar de puntos que igual nadie ha aclarado, desde puestos más cualificados. Lamentaría haber incurrido en alguna falsedad, son los medios que tengo; yo no estoy a sueldo de ninguna Federación.

NOS VEMOS EN LOS TATAMIS

23.2.20

Lucas Paredes séptimo en la Super Copa de España de Montijo.

Tuvimos dos representantes en el Campeonato de España junior. Naira Pérez y Aharón Santamaría


Hemos tenido un intenso fin de semana concentrado en la jornada del sábado. De un lado teníamos un representante en toda una Super Copa de España como la de la Villa de Montijo y de otro lado teníamos nada menos que dos representantes en todo un Campeonato de España junior. Hablamos, por un lado, del infantil Lucas Paredes, que participó “solito” en tierras extremeñas e hizo un meritorio séptimo puesto, y de Naira Pérez y Aharón Santamaría que acudieron a Alcalá clasificados para todo un torneo nacional. Todos estuvieron a gran altura aunque creemos que pueden dar mucho más de sí mismos con un poco más de fe en sus posibilidades.



Para empezar, en el Polideportivo Ángel Rodríguez “El Chanvi” de Montijo (Badajoz), Lucas Paredes ganaba el primer encuentro, al gallego Ares, pero no el segundo con un gran rival (el riojano Tecedor) que le envió a la repesca. En ella, pudo ganar también el siguiente al madrileño Ortíz pero no al portugués Esperanca para entrar en las medallas. Todo un éxito, pese a todo.



Mientras tanto, en el moderno pabellón de Los Espartales de Alcalá de Henares, nuestros dos representantes se enfrentaban a un complicado sorteo. Ambos disputaban uno de los pocos encuentros previos de cada categoría, eso sí, lo hicieron con mucha solvencia. La normativa, cosa inusual, dictaminaba que había que ganar varios combates antes de repescarse. Así, Aharón se las vio, en el segundo encuentro, con el extremeño Daniel Nieto, quien se acabó coronando campeón de España. Perdió con él, pero se daba la paradoja de que nuestro cadete (el próximo año será oficialmente junior) no se pudo repescar por la novedosa norma.

Otro tanto podemos decir de Naira que primero ganó a la gallega Rojas y luego se las vio con la durísima represente vasca Barandarián con la que perdió sin poderse repescar. 

Otra damnificada por la novedosa normativa. Pero hay que entender que esto es muy largo y siempre hay que aprender.



NOS VENOS EN LOS TATAMIS

19.12.19

Exámenes de pase de grado y vacaciones


En estos días acaba el plazo para encargar el nuevo kiu y cinturón de yudo. En enero haremos los pases de grado extraordinarios para aquellos que por edad están en disposición de ello (con arreglo a la tabla adjunta), siempre que tengan en vigor la licencia federativa. A final de curso haremos los pases de grado ordinarios para todos nuestros alumnos, siempre y cuando tengan la licencia federativa en vigor y paguen las tasas correspondientes. Es decir, que lo importante, tanto si se tiene la edad máxima para el cinturón -mínimo- es al final de curso, es decir que quien ahora no pasa de grado aún lo puede hacer a final de curso. Lo que es importante es que hoy, 18 de diciembre, acaba el plazo. Si hay algún rezagado interesado en el examen que se ponga directamente en contacto con nosotros.



VACACIONES. El período vacacional va desde el viernes 20 de diciembre de 2019 hasta el martes 7 de enero de 2020 ambos incluidos. Es decir que hoy jueves 19 de diciembre tendremos la última clase de yudo en las EEDDMM de Parla y la próxima se dará el miércoles 8 de enero en las EE.DDMM. de Parla (incluido el CEIP Giner de los Ríos) y en el CEIP Ciudad de Guadalajara. Felices Fiestas.

15.12.19

Aharón Santamaría oro en la Copa de España de Canarias

Lucas Paredes tercero

6 medallas con 6 participantes




Ante nosotros otro excitante fin de semana con tres actividades de campanillas y tres monitores de nuestro club haciendo un esfuerzo para atender todos los frentes. El sábado por la mañana tuvimos a Aharón Santamaría en la X Copa de España de Canarias. Por la tarde saltaron al tatami en el mismo evento nuestros infantiles Brandon Pérez. Lucas Paredes y Ana Parajuá. También el sábado por la tarde si disputó, en Guadalajara, el X Trofeo Nacional de Katas Navarro de Palencia en el que teníamos clasificadas dos parejas formadas Izan Sánchez con Daniel Cambón y Ainhoa Fernández con Irene Nogales. Y para colofón estaba el Festival Yudolandia el domingo por la tarde en Villaviciosa de Odón en el que tuvimos nutrida participación de nuestros alumnos.







Todo ello como previo al siguiente fin de semana en que ya tendremos vacaciones que van del viernes 20 de diciembre al martes 7 de enero, ambos incluidos. Eso sí, recordad que los días 26, 27 y 28 de diciembre habrá entrenamientos en Villaviciosa para los jóvenes. O sea que el que quiera… no para.



En la mañana del sábado llegó la alegría en forma de oro. Nuestro cadete Aharón subía a lo más alto del podio en Canarias para proclamarse campeón tras un gran trabajo. No fue el único, por la tarde les llegaba el turno a nuestros infantiles, que estuvieron a gran altura también. Brandon quedó quinto y Lucas se colgó el bronce. Ana, por su parte, sufrió un desafortunado accidente en el calentamiento y no pudo tomar parte por lo que le recomendamos (como a todos) muchas paciencia y sacar provecho de nuestros obstáculos. Seguro que pronto vuelve más fuerte.




Finalmente, el domingo llegó el Yudolandia, la gran fiesta navideña del yudo en el que el CDE WLAC Yudo también contó con representantes (teniendo reserva para cincuenta deportistas). El festival navideño sustituye al antiguo festival que años atrás celebrábamos por estas fechas y se puede participar en él previo alta en la Federación de yudo (con licencia), por lo que todos nuestros alumnos pueden hacerlo.





NOS VEMOS EN LOS TATAMIS